Los más buscados. La lista negra de la Costa del Sol.

La lista negra de la Costa del Sol

La Costa del Sol ha sido un destino soñado no sólo por las fortunas más dignas y manifiestamente notorias del planeta. Sus miriadas de urbanizaciones de lujo, perdidas entre intrincados laberintos de palmeras y acacias, simulan una cueva de Alí Babá maravillosamente habitable y apacible. Pero éste litoral ha sido también escondite de cientos de famosos prófugos de la ley, personajes con un pasado turbio, dictadores abyectos, delincuentes de relumbrón, terroristas en potencia, ladrones de postín, estafadores internacionales y un largo etcétera que en no pocas ocasiones se ha dejado ver, celebrar, respetar en su anonimato y en no menos ocasiones coger por las autoridades de este arcádico retiro. Aquí se relacionan algunos de los más fastuosos y tristemente famosos visitantes y residentes a pie de playa de un eterno paradero del glamour y la suntuosidad de los ricos pero también de la mafia.

Osama Bin Laden. Ha sido el terrorista más buscado del último medio siglo pero no llegó a Marbella como un proscrito. Todo lo contrario. El saudí tuvo alfombra roja en sus noches de ocio en Regine’s entre 1977-1988 y otras discotecas locales donde junto a algunos de sus cincuenta hermanos eran asiduos, como muchos otros potentados árabes lo eran entonces a sus saraos nocturnos. Por entonces ya estaba empezando a convertirse en un hombre de acción, en la red talibán, y siendo entrenado por los propios Estados Unidos en Afganistán, país que querían librar de la órbita comunista.

Muamar el Gadafi. El líder libio, sátrapa asesinado por su propio pueblo en 2011, usó como propia una inmensa finca de terreno (ahora del Banco Libio) en los contornos de Marbella llamada La Resinera, donde se dejó algún verano de décadas anteriores a su muerte.

Adnan Khashoggi. Todo el mundo recuerda en Marbella, casi veinte años después, el boato de las fiestas en Baraka organizadas por el magnate, empresario y traficante de armas saudí, también designado el hombre más rico del mundo. Khashoggi era dueño también del yate más grande del planeta en aquella época, el Nabila. Hasta la prensa rosa quedó fascinada por la amabilidad y generosidad de este hombre de origen turco, tío de Dodi Alfayed entre otras cosas, y uno de los supuestos negociadores del caso Irán-Contra del gobierno de Ronald Reagan. También estuvo involucrado en el oscuro caso de la compañía aeronaútica Lockheed que sobornó a intermediarios de los Estados Unidos para conseguir la venta de aviones. En 2011 fue investigado por lavado de dinero.

Monzer Al Kassar. Se le llamó ‘Príncipe de Marbella’, y la ciudad costasoleña fue su última residencia hasta 2007, cuando fue detenido por los servicios secretos estadounidenses por venta de armas a las FARC y una posible relación con el régimen de Sadam Hussein. Fue perseguido por los servicios secretos de medio mundo y declarado persona non grata en al menos cuatro países. En Marbella se movió sin embargo con libertad e incluso se le considera colaborador de los servicios de espionaje nacionales en el tiempo de Alonso Manglano. Este sirio ha sido relacionado con el tráfico de armas, blanqueo de dinero, terrorismo internacional y tráfico de vehículos robados. Desde el 84 se hizo con una lujosa mansión en Puerto Banús dotada hasta de helipuerto.

Isabelita Perón y López Rega. Ambos se dejan ver en 1970 por Torremolinos por largas temporadas, alojados en el Hotel Pez Espada junto al dirigente argentino, Juan Domingo Perón, que desde 1960 ya estaba exiliado en la Costa del Sol y en 1973 volvería a dirigir la nación austral por muy poco tiempo. A la muerte de éste ocuparán los máximos puestos de responsabilidad en el gobierno antes del golpe de Videla. En ese corto periodo, sobre todo a López Rega, ministro de Bienestar, se le asocia con la creación de la siniestra Triple A, el comando paramilitar que acabó con la vida de muchos disidentes comunistas argentinos. Ella todavía vive en Madrid y hasta en dos ocasiones estuvo reclamada por jueces argentinos por desapariciones de su mandato.

León Degrelle. Nazi belga que murió en Málaga en 1994 a la edad de 87 años después de vivir sus últimos años en Benalmádena y haberse refugiado en La Carihuela (Torremolinos). En esta tierra le sirvieron de apoyo el cónsul alemán en Málaga Johan Hoffmann y José Antonio Girón. El régimen de Franco le procuró el nombre de José León Ramírez Reina y la nacionalidad española. Incluso le buscó trabajo, lo ayudó a huir y fingió entregarlo por otro a Bélgica cuando su gobierno lo condenó a muerte por colaboración con los invasores alemanes. Fue un oficial belga de la Waffen SS, uno de los nazis más condecorados por Hitler. Tanto que se dice que el ‘Führer’ llegó a decir de él que «le hubiera gustado tener un hijo como él».

Los asaltantes del Tren de Glasgow. Los autores del famoso asalto al tren de Glasgow del 8 de agosto de 1963, con un botín de 2,5 millones de libras, quisieron retirarse en la Costa del Sol. Al menos se tiene constancia de que dos de ellos lo hicieron. De hecho el primer protagonista, que subió a la locomotora y derribó al maquinista, Charles Frederick Wilson fue ametralleado en 1990 en una lujosa urbanización de Marbella, víctima de un supuesto ajuste de cuentas. Tampoco estuvo demasiado en remojo Gordon Goody, otro de los autores intelectuales del robo, que en 1986 fue apresado en Estepona por tráfico de hachís.

Los ladrones ‘del siglo’. Por otro lado, los supuestos cacos del auténtico ‘Robo del siglo’ (6.000 millones de pesetas de un avión cargado de oro y platino en Heathrow en 1983) fueron descubiertos con propiedades inmobiliarias en Marbella y Benalmádena y reclamados por la justicia británica en 1989. Scotland Yard siguió las pistas de estos delincuentes hasta estos pagos. Los nombres de los ‘malagueñizados’ eran Clifford Eric Saxe, considerado el cerebro del robo, Ronald Knight, John James Mason y Ronald James Everett.

Alvin Karpis. Asaltador de bancos y secuestrador de ricos, con hasta 14 delitos de sangre a sus espaldas contados entre 1931 y 1936. Perteneció a la época dorada de los ladrones tipo Bonnie & Clyde. Declarado enemigo público número uno de los Estados Unidos y «el líder de la banda de gánsteres más dura de eliminar», según el famoso director del FBI, J. E. Hoover. Se procuró un retiro dorado y plácido en Torremolinos (vivió en la Plaza de la Caracola) después de 33 años a la sombra, muchos de ellos en Alcatraz. Escribió sus memorias y estuvieron a punto de ser llevadas al cine y protagonizadas por Steve Mcqueen.

Henri Charriere ‘Papillón’. Muchos son los recuerdos y algunas fotos de prensa, y amigos, los que acreditan el gusto por el flamenco del eterno prófugo de la justicia francesa, por un crimen que siempre dijo que no cometió. No en vano fue vecino de Fuengirola en sus últimos años. Murió en 1973 en Madrid de un cáncer en la garganta. Este galo fue célebre por sus continuas fugas de los presidios más duros de la Guayana francesa y protagonista de una larga epopeya personal que fue best seller y también exitósamente llevada al cine por Steve Mcqueen y Dustin Hoffman. En Torremolinos se le recuerda tomando el aperitivo en VIPS o en Pedro’s. Además de ser habitual en el tablao de Emi Bonilla en Málaga.

Fulgencio Batista. Dictador cubano que falleció por un infarto de miocardio en Guadalmina, Marbella, en 1973. Batista estuvo dos veces en el poder de la isla hasta que fue derrocado por el actual dictador Fidel Castro. La segunda vez tomó la presidencia por medio de un golpe de estado. La corrupción galopante del país en su último periodo está más que contrastada así como el aplastamiento violento de los opositores a su régimen.

Erik ‘El Belga’. El último gran ladrón romántico de obras de arte vive en el barrio de El Palo (Málaga). Allí se le ve muchas tardes al atardecer tomando cañas con amigos que gustan de escuchar sus historias de forajido. Desmanteló gran parte del patrimonio histórico artístico de Castilla León, Aragón, Navarra y Cataluña en innumerables robos que trajeron como loca a la policía y en las que se valía para sus hurtos de la poca seguridad de las iglesias de los pequeños pueblos. Por el retablo del Santuario de San Miguel de Aralar cobró 100 millones de pesetas en el 76, su mejor botín. Confiesa que negoció su libertad, tras ser apresado, directamente con el gobierno socialista de González-Guerra por la devolución de gran parte de lo robado. Ha escrito sus memorias, publicadas recientemente bajo el título de ‘Por amor al arte’.

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