Paolo Sorrentino.

‘Todos tienen razón’ y el hastío en Paolo Sorrentino

Es fácil llegar a este libro tras el maravilloso precedente de la película ‘La gran belleza’. Desde esta faceta cinematográfica de Paolo Sorrentino se nos apuntan muchas de las claves de este libro, también escrito por el mismo, donde el propio protagonista guarda muchas similitudes en la actitud con Jep Gambardella, en este caso se trata de un hastiado baladista llamado Tony Pagoda. Éste tiene de particular que odia los escarabajos tanto como ama algunos placeres de la vida como las mujeres o la cocaína.Pero en la base es un personaje de vuelta como aquel, superado por los acontecimientos de su vida pero que al final no tiene más remedio que aceptar como son.

El hilo argumental de ‘Todos tienen razón’ indaga en el agitado mundo interior de este exitoso cantante napolitano, nos cuenta episodios divertidísimos de su vida como la pérdida de la virginidad, su accidental relación con la mafia más sanguinaria o el bolo neoyorkino con el que da comienzo donde la banda que lidera toca techo con la visita a camerinos de Frank Sinatra. Esta fase artística irá sucedida de otra de retiro en el Brasil de 18 años, sin ser este gran espacio de tiempo motivo de muchas correrías ni páginas del libro. Sus regresiones al pasado, como la narración de su gran amor o la ruptura con su esposa, sirven para revelar algunas de sus reflexiones más brillantes sobre el eterno tema del amor, su caducidad, el deseo, el hartazgo de la vida conyugal.Italia y sus irremediables corruptelas también están al fondo como la música de tantos y tantos baladistas que nos introducen en cada capítulo.

Es precisamente en las elucubraciones tan particulares de Pagoda, derivadas de su noctívaga vida, donde reside el mayor valor de la obra. Su concepción del mundo que le rodea, de las miserias de los hombres, de sus debilidades, de sus luchas espirituales y materiales es donde está la miga más sabrosa de esta obra tan indefectiblemente sorrentiniana. En cambio, la resolución de la misma resulta un poco apresurada, aunque realmente vuelve a su actividad concertística de la misma manera sorpresiva y extraordinaria en la que un buen día deja de subirse a los escenarios. Un millonario lo va a buscar a Brasil para ofrecerle un cheque en blanco por su vuelta a Italia y a su actividad artística. Todo en la vida de este personaje parece excesivamente inaudito y de ahí quizá una de sus pequeñas debilidades.

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