EL TORERO ANTONIO BIENVENIDA INTERCAMBIA IMPRESIONES CON ORSON WELLES

La penúltima ‘boutade’ de Orson Welles

Foto publicada en el ABC de Sevilla.

El 8 de agosto de 1963 una pequeña nota en el Diario Sur avisa de un gran acontecimiento: ‘Antonio Ordóñez y Andrés Vázquez harán una película con Orson Welles’. Bajo ese atrayente titular, sólo unas líneas de texto: «El actor y director de cine norteamericano, Orson Welles, en una cena celebrada en un hotel de Marbella, ha comprometido a los matadores de toros Antonio Ordóñez y Andrés Vázquez para su próxima película que este invierno rodará en España. Orson Welles será en esta película director, actor y guionista y estará basada en la vida de los dos toreros. También se dice que la estrella femenina designada para el film será Elizabeth Taylor». Y tras esta bomba, el silencio. Ni una información más, nunca.

Así que nunca más se supo de aquel proyecto, ni de aquel estrambótico trío actoral, ni tampoco a qué horas y con cuantas copas de más Orson Welles (Wisconsin, 1915-Los Ángeles, 1985) se decidió a airear ante un periodista este sueño que nunca llevó a cabo, que se sepa (recuérdese el caso reciente de la aparición de una de sus primeras cintas de cine mudo perdidas, ‘Too much Jhonson’). Un caso que no suena a raro por alguien que se caracterizó especialmente por dejar proyectos incompletos, sin terminar, a menudo con problemas de financiación. Tampoco hubiera sido algo tan descabellado teniendo en cuenta que el mundo de los toros fue una de sus grandes pasiones, como España y sus tradiciones o su predilección por el flamenco. Algunas de las cuales tuvo oportunidad de rodar en documentales como los que sirvió a la RAI o en retazos de películas en las que se cuela esta tierra por la que ya se decantó incluso cuando quiso ser torero con 17 años, se apodó El Americano y vivió en un burdel de Triana, en Sevilla, buscando los honores de un becerrista.

Aquella boutade no hubiera sido tampoco nada descabellado en una filmografía colmada de experimentación como la que probó en El proceso (1962) donde se animó a llevar a la gran pantalla incluso la obra literaria de Frank Kafka. La vida del torero Antonio Ordóñez tampoco iba a guardar secretos para él, siendo como fue, uno de sus grandes amigos, con el que pasó algunos de los mejores momentos de su vida y en cuya finca, El Recreo de San Cayetano en Ronda, descansan sus cenizas. El caso es que en aquel año de 1963 el cineasta, del que se cumple su centenario, anduvo por estos contornos costasoleños de asueto hasta bien entrado el mes de septiembre. Estuvo junto a su tercera mujer, Paola Mori, y Rebeca, la hija de su matrimonio con Rita Hayworth -Margarita Carmen Cansino en su documento de identidad, hija de bailaor, que de hecho se jactó de su gusto compartido por esta tierra, «de España, me gusta Málaga», (Diario Voluntad de Gijón, 1952)-. A los tres se les descubrió en plena juerga flamenca entonces por el mismo diario malagueño.

El increíble hecho de pensar en la femme fatale del momento, Liz Taylor, no tiene otra explicación que la de que se encontraba a punto de rodar con ella en su faceta de actor, en The VIPs, una cinta de producción netamente inglesa. Por cierto una película donde hacía de atribulado productor de cine que trata de evitar el pago de una importante factura tomando un avión que se retrasa. ¿Autobiográfica? Aquel sueño de rodar en España la vida de dos toreros se convirtió finalmente en el rodaje ibérico de la shakesperiana Campanadas a medianoche (1965) que el Festival de Cine de Málaga se ha encargado de homenejear en su recién clausurada edición. Pero lo más quijotesco y auténticamente español, por el retraso, llegó cuando el realizador Jess Franco, malagueño de adopción, completó en 1992 su anhelado Quijote, nunca terminada por Welles en vida, y que guarda escenas muy reconocibles por estos lares. Publicado en el Diario EL MUNDO de Málaga el 11 de mayo de 2015.

English

On August 8, 1963, a small note in the Diario Sur warns of a great event: ‘Antonio Ordóñez and Andrés Vázquez will make a film with Orson Welles’. Under the captivating title, just a few lines of text: “The actor and director of the North American cinema, Orson Welles, in a dinner celebrated in a hotel of Marbella, has committed to the matadors of bulls Antonio Ordóñez and Andrés Vázquez for its next film that This winter will roll in Spain. Orson Welles will be in this film director, actor and screenwriter and will be based on the life of the two bullfighters. It is also said that the female star nominated for the film will be Elizabeth Taylor. And after this bomb, the silence. No more information, ever.

So it was never heard of that project, or of that bizarre acting trio, nor at what time and with as many drinks as Orson Welles (Wisconsin, 1915-Los Angeles, 1985) decided to air before a journalist this dream that Never performed, let it be known (recall the recent case of the appearance of one of his first lost silent films, ‘Too Much Jhonson’). A case that does not sound strange to someone who was especially characterized by leaving incomplete, unfinished projects, often with financing problems. Nor would it have been so unreasonable considering that the world of bulls was one of his great passions, such as Spain and its traditions or its predilection for flamenco. Some of them had the opportunity to shoot in documentaries such as those that served the RAI or in snippets of films in which this land is shed by which already chose to be a bullfighter with 17 years, nicknamed El Americano and lived In a brothel of Triana, in Seville, looking for the honors of a becerrista.

That boutade would not have been anything but preposterous in a full-length filmography such as the one he proved in The Process (1962) where he was encouraged to bring to the big screen even the literary work of Frank Kafka. The life of the bullfighter Antonio Ordonez was not going to keep secrets for him, being as he was, one of his great friends, with whom he spent some of the best moments of his life and whose farm, El Recreo de San Cayetano in Ronda, rest Its ashes. The case is that in 1963, the filmmaker, whose centenary is celebrated, went through these coastal contours of the holiday until well into September. He was with his third wife, Paola Mori, and Rebeca, the daughter of his marriage to Rita Hayworth-Marguerite Carmen Cansino in her identity document, daughter of bailaor, who in fact boasted of her shared taste for this land, “of Spain, I like Malaga », (Diario Voluntad de Gijón, 1952). The three of them were discovered in the middle of the Flemish party then by the same newspaper from Malaga.

The incredible fact of thinking about the femme fatale of the moment, Liz Taylor, has no other explanation than that she was about to shoot with her in her role as an actor, in The British, a production tape. By the way a film where he was a troubled film producer trying to avoid paying a large bill taking a plane that is delayed. Autobiographical? That dream of shooting in Spain the life of two bullfighters finally became the Iberian film of the Shakespearean Campanadas at midnight (1965) that the Malaga Film Festival has been in charge of homing in its recently closed edition. But the quixotic and authentically Spanish, for the delay, came when the director Jess Franco, Malaga of adoption, completed in 1992 his longed for Quixote, never completed by Welles in life, and keeps scenes very recognizable by these homes . Published in the EL ELUNDO newspaper of Malaga on May 11, 2015.

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