ediporey

Aquellos griegos sí que sabían hacer dramas

Pocos protagonistas de la tragedia griega son tan inconsolables como Edipo Rey. Pocas historias de aquellos griegos reúnen tantos ingredientes para la conmiseración ajena como la de su destino (el spoiler tiene miles de años) matar a un padre sin saber que lo era y fecundar a una madre que acaba suicidándose por tal cosa. Bueno sí, te puedes sacar a ti mismo los ojos con los broches del vestido de tu propia madre, que se ha ahorcado momentos antes, y abandonarte a lo que te queda de ignominiosa vida entre tinieblas y con la reputación por los suelos. Juzguen ustedes mismos.
Pues bien, con este insufrible padecimiento nos fuimos todos a la cama ayer mismo cuando por primera vez el Teatro del Noctámbulo llevo esta obra a escena en el Teatro Romano de Málaga, en una noche en la que por suerte el terral dio algo de tregua y la dura piedra del maravilloso graderío no hacía las veces de sauna finlandesa.
Y es que cuando se lleva bien a escena uno de estos dramones a uno se le queda el alma encogida ante tamaña superposición de fatalidades. Y termina por entender que aquellos griegos sí que sabían escribir tragedias, inigualables y paradigmáticas por los siglos de los siglos. Ríete de Almódovar.
La cosa es que la compañía que puso en escena el texto de Sofocles estuvo muy requetebien. Muy destacable es la extraordinaria dicción de todos sus actores que no dejaron que se malinterpretara ninguna idea, ninguna queja pese a la ampulosa retórica. La carga expresiva la consiguieron subiendo mucho la voz cuando tocaba, en carreras cuando había prisa, en zarandeos más que reales cuando había tensión.
El refuerzo de algunas ideas coreadas por el reparto consiguieron que nadie perdiera el hilo de la historia pese a su archiconocido argumento mientras la poesía y las sentencias seguían estando ahí, pulidas para que no rebajaran la intensidad del suceso. Brillantes como soles en mitad de la oscuridad de Tebas, castigada por los dioses a una epidemia de peste por tener a un rey parricida.
Los sentimientos de culpa, sospecha, odio, rabia, venganza, arrepentimiento y pena se suceden en el personaje de Edipo, el de los tobillos hinchados que su propia madre creyó enviar a la muerte con los pies atados para que huyera del precipicio fatal. Ya ven. Esas cosas, como después dejarían bien sentenciado los sicarios del cine negro no hay que confiarlas a extraños, que luego el intento se puede volver contra ti.
Con una escenografía sin excesos y su pizca de grandilocuencia, una música que subraya los niveles de intensidad de la historia y en general un texto bien pulido, este Edipo Rey consiguió que todos los presentes sintiéramos la cercanía del drama y no nos pesase tanto la hora y cuarenta minutos de duración. Lo dicho, un muy buen plan para estas largas noches de verano, que tiene funciones todavía por hacer en Málaga. No se la pierdan.

FESTIVAL DE TEATROS ROMANOS DE ANDALUCÍA
Calificación: ♠♠♠♠
28 de julio. Teatro Romano de Málaga. 200 localidades aprox. Málaga. 22.30 horas.
Funciones: Hoy, 28 de julio y mañana 29 de julio.
http://www.juntadeandalucia.es/cultura/teatrosromanos/espectaculo/edipo-rey

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