Be water Molina

Galería de fotos a cargo de Paco Lobato.

Si metes agua en una copa se convierte en la copa, si la metes en una tetera se convierte en tetera. Be water amigo, que decía Bruce Lee en lo que ha sido uno de los axiomas más manoseados de los últimos tiempos en publicidad. Pues bien este principio se amolda como eso, como el agua al recipiente, a lo que vengo a contaros; Rocío Molina es lo más parecido a la personificación de ese principio de adaptación. La bailaora malagueña vino a presentarnos en Málaga este domingo ‘Afectos’, un espectáculo surgido en uno de esos retiros rurales que le gustan provocar a esta artista para crear y que tuvo a Rosario La Tremendita como compañera de fantasía hace ya algún tiempo.

La cosa es que había disfrutado de varios espectáculos ya de La Molina, entre ellos algunos de celebrada grandilocuencia como ‘Oro Viejo’, que fue su última gran producción traída por estos lares, siete años atrás. Pero la verdad es que este de ‘Afectos’ me sorprendió y me emocionó de una manera continuada, como no me había pasado nunca, y que tiene bastante que ver con la vuelta de tuerca operada en los conceptos artísticos de la veleña de un tiempo a esta parte. Más introspectiva que nunca, acertando en ir al corazón en los tiempos de la velocidad. Sin adornos innecesarios.

Aquí se trataba de exponer la naturalidad de un proceso creativo, de explotar la cercanía a base de susurros, de poner de relieve la conexión entre bailaora y cantaora, hasta de no esconder los fallos del directo. El resultado fue precioso, un ejercicio de sentimentalismo, de oda al amor de sus dos protagonistas que acabó de una forma melancólica, también sorprendente al no terminar en un momento anterior extasiaco, sino en una especie de ‘after’ de luces bajas, con electrónica muy ténue y casi un beso entre ambas yéndose ya casi alcanzando los camerinos.

Para dar una medida del impacto causado en los asistentes me voy a valer de una anécdota contada por una camarera de un bar cercano al Teatro Cervantes donde se produjo esta vuelta de la hija pródiga; una veterana acomodadora de más de tres décadas de experiencia lloraba sin esconderse de nadie a la salida del mismo, incrédula y atravesada emocionalmente por lo que acababa de ver. “¡Con lo que ha visto esa mujer pasar por el Cervantes en tantos años!”, incidía la camarera con algo de pelusilla por lo que se había perdido.

Lo cierto es que fue una noche mágica, de catálogo de mágica. La bailaora salió a un escenario que mostraba sus tripas, sin calles, ni más tramoya que tres luces sobre las cabezas de ella, de La Tremendita y el virtuoso contrabajista, Pablo Martín Caminero, dueño de unos loops que te acompañan por varios días en la cabeza. Y La Molina se hizo agua en otra demostración de cómo es capaz de reinventarse a cada paso.

Detallar los números de baile encadenados poco puede aportaros ya, siendo además un espectáculo que ha girado cinco años y está casi mandado al cajón de los buenos recuerdos para esta pareja de ases del baile y el cante. Todo fue abordado desde una originalidad infinita y los textos entre ellas sonaron con mucho gusto a Lorca, se hicieron música con la fuerza de las mujeres de sus dramas.

Tan pronto el baile de la Molina fue seda como tormenta mientras La Tremendita llevaba su particularísimo cante muy cerca de sus oídos. Hacía percusión en su lomo. Su cuerpo parecía un auténtico caño de agua que nos inundara a todos de algo que uno va a buscar a los teatros y encuentra muy de cuando en cuando, belleza desde la austeridad, arrestos salvajes, pellizcos de auténtica gitana en las bulerías, suavidad de tarde de otoño, sensualidad de película japo. Gracia en los tanguillos, provocación en los cantes de ida y vuelta, severidad en ese número en el que salió tocada de negro como una musulmana, con su mucho de actualidad en tiempos de guerra. Lo fue todo y el público lo recibió claro y sin interferencias. Lloramos a coro. Fuimos agua como su baile. Be water my friend. Be water Molina.

FESTIVAL DE DANZA DE MÁLAGA
Calificación: ♠♠♠♠♠
23 de octubre. Teatro Cervantes. Calle Ramos Marín. Málaga.

Aforo: Lleno.

ELENCO

Rocio Molina – Baile
Rosario La Tremendita – Cante y guitarra
Pablo Martín – Contrabajo y loops

PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

Rocío Molina, Rosario La Tremendita – Idea Original
Rosario La Tremendita, Pablo Martín – Música Original
Rocío Molina – Coreografía
Rosario La Tremendita – Dirección musical
Carlos Marquerie – Responsable Dramaturgia, Escenografía y Diseño de Iluminación
Mai Canto – Realización de Vestuario
Javier Álvarez, Pablo Martín – Diseño de sonido
Iñaki Elso Torralba – Diseño y Realización de Atrezzo

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