Rick Parfitt (Status Quo): “Te metes algo, escribes y al día siguiente ves que no vale nada”

Foto: Javier Martín. Marbella. Abril, 2016.

Sentado frente a Rick Parfitt uno puede sentir que se halla frente a un verdadero divo de la música. Fuma un cigarro electrónico y lleva un peine dentro de un neceser con el que se alisa el cabello cada tanto. ‘El salvaje viejo del rock and roll’ no sólo ha acuñado algunas de las canciones (Whatever you want) más trascendentes de la historia del género, sino que ha sobrevivido a varias generaciones de compinches del exceso pese a varios ataques del corazón ya en la mochila. Algo sobrevenido por sus abusos indisimulados de tabaco, bebida y drogas. Hoy trata de reconvertirse en un agente inmobiliario en Status Homes (statushomes.com), la oficina que rinde tributo a su fundacional Status Quo, presente incluso en el hilo musical de espera cuando llamas a su oficina de Marbella. Aquí, tras el cartel de ‘se vende’ o ‘se alquila’ se halla una gloria. Rick, el rockero.

Pregunta.-¿Qué hace un rockero como usted en un lugar como éste?

Respuesta.-Llevo cincuenta años en el rock and roll y nunca había hecho esto. Es un bonito contraste estar en una oficina, ¿no? Nunca había hecho nada parecido y era hora de probar algo nuevo.

P.-¿En qué se parece vender una casa a vender una canción?

R.-Es muy difícil compararlos pero son mundos parecidos. Hay tantas canciones como mansiones por vender. Pero en general podría decirte que es un mercado muy competitivo igual que el de la música, e imaginativo. Hay muchas oficinas de compra y venta de casas en la Costa del Sol. No es una dedicación fácil pero tenemos una empresa, Status Homes, que está en su primer año de vida y pretende crecer, poco a poco. Quizá algún día seamos tan grandes aquí en Marbella como Kristina Szekely (risas) y le ganemos en cuanto al gran nombre que tiene.

 

P.-¿Tiene a muchos compañeros del rock ya seducidos para venirse a la Costa del Sol a vivir?

R.-Estoy muy orgulloso de mi nuevo trabajo. A todo el mundo que conozco trato de venderle lo bonito que es vivir en esta parte del mundo. A cualquier persona que yo veo del círculo del rock and roll le vendo la Costa del Sol porque aquí podemos hacer posible el ‘Whatever you want, whatever you need’ . En todas las conversaciones que tengo con cualquiera de mis compañeros yo se lo refiero, les hablo de esto.

P.-¿Hay algún rockero amigo suyo que esté cerca de venir a vivir aquí?

R.-Sí, el bajo de mi banda está casi convencido. No quiere algo para vivir porque pasa mucho tiempo fuera de España pero será algo para vacaciones, no para vivir todo el año. Cada vez que hablo con alguien en Inglaterra usando Skype le doy la vuelta al portátil y les enseño el tiempo que hace afuera en la calle. Ellos se quedan alucinados. Están quitándole el hielo al parabrisas en Inglaterra, en Manchester, y yo aquí con un sol estupendo, con cielos azules…

P.-¿En qué se parece Status Homes a Status Quo?

R.-No tienen nada que ver. Eso es lo que me gusta. Son dos cosas totalmente diferentes. Me paso mucho tiempo tocando fuera, yendo de aquí para allá y aquí estoy esperando que entre gente de la calle para poder hablar de la Costa del Sol. Poder venderles una propiedad, porque todavía no he hecho eso aún. Pero tengo ganas de hacerlo.

P.-¿Qué es lo que está preparando ahora con ‘Status Quo’ , una banda que nunca se retira?

R.-Estamos preparando un nuevo álbum. Ahora regreso a Inglaterra para terminar de lanzarlo en muy pocos días. Comenzaremos muy pronto la gira.

Rick Parfitt de Status Quo en su inmobiliaria en Guadalmina. Marbella- Málaga- Andalucia. 16-3-2016. Foto: Javíer Martín.

P.-¿Tienen previsto superar a los Rolling Stones como banda en activo, en años digo?

R.-No. Este año tenemos previsto colgar las guitarras y se acabó. Son cincuenta años y es suficiente. Se acabó saltar, correr y todo eso. Vamos a hacer algunos acústicos, la banda y en solitario, pero lo otro se acabó.

P.-¿Cuál es el secreto para durar cinco décadas juntos sin separarse como, por otra parte, le ha ocurrido a otras bandas habitualmente mucho antes?

R.-Es como un matrimonio pero sin el sexo. Los primeros veinte años se comparte todo juntos pero los últimos treinta ya todos tenemos nuestra propia vida. Cada cual va a lo suyo. Tengo hasta mi propio camerino a estas alturas. Keith Richards y Mick Jagger tampoco se llevan bien ahora y yo tampoco tengo una relación demasiado especial con mi compañero Francis Rossi. Tenemos nuestro espacio y lo respetamos, nos juntamos en el escenario, trabajamos y luego cada cual a su casa.

P.-¿De todo el tiempo que lleva sobre los escenarios, y con la cantidad de artistas de su época que se han ido, a quién echa más de menos?

R.-Lemmy Kilmister, de Motorhead, lo echo de menos. O David Bowie. No era amigo pero era conocido, trabajamos juntos en el pasado. Entre los 67 y los 72 hay una edad maldita, peligrosa, en ese momento mucha gente paga los excesos de la bebida, de tanto fumar, de la cocaína… Hay que tener cuidado en este momento porque te viene la cuenta de todo, de cuando eras joven. Las pasadas de estar veinte años tomando y tomando te vienen luego y yo puedo tocar madera de estar disfrutando de un rato más.

P.-¿La música le debe algo a las drogas?

R.-Oh sí, mucho. Es una cosa divertida. Cuando tú estás bebido o te has metido cocaína o cualquier otra cosa todo lo que creas te parece maravilloso pero al día siguiente te levantas y ves lo que has creado y no vale nada. Yo necesito hacer música sin estar bajo los efectos de la droga.

P.-¿Su última mujer (es profesora de fitness) le ha puesto a correr mucho?

R.-Con veinte años yo estaba en forma. Ahora sólo bebo agua
, es lo más saludable que hago.

P.-¿Qué pagaría por volver a probar el sabor de un cigarrillo?

R.-No podrías pagar mi deseo por volver a sentir esa sensación pero el médico me dijo si quería celebrar mi nuevo cumpleaños…

Entrevista publicada por Francis Mármol en el Diario El Mundo el 18 de abril de 2016.

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