Fotograma de un verano en Brooklyn.

‘Un verano en Brooklyn’, un disparo con silenciador a la gentrificación

El cine Albéniz de Málaga sigue ofreciendo hasta el próximo 3 de noviembre una película que envuelta en una dulzura aparente lleva engastado todo el veneno de nuestra nueva sociedad, ‘Un verano en Brooklyn’. Reconozco que me acerqué a ella con los recelos del propio cartel en el que aparece una estampa del conocido barrio neoyorkino sin más profundidad. Pensé: “ésta es otro peli de guays bohemios indies yanquis, sobre lo guay que es Brooklyn”. Me equivoqué de lleno.

De principio no sabía nada de Ira Sachs, el director de la película que es uno de los exponentes del llamado nuevo queer cinema americano, un género a favor de sacar a relucir los conflictos de los homosexuales en este país sin paños calientes. Pues bien sabiendo esto, tampoco la película expone explícitamente nada de homosexualidad en clara divergencia al parecer con las dos películas anteriores de este gran retratista de la nueva sociedad occidental.

‘Un verano en Brooklyn’ cuenta la amistad que se teje entre dos chicos, uno de familia rica bohemia venida a menos y otro de familia de inmigrantes idos a peor, cuyos padres acaban teniendo un conflicto. La misma viene a poner de relieve cuán insensibles nos hemos vuelto en respetar o cuidar ciertos lazos emocionales en aras de proteger lo económico particular por encima de todo.

Aquí viene el veneno, la familia bohemia que se muda al Brooklyn de moda es todo un alarde de modernidad, padre actor, madre psicóloga y niño con aspiraciones de ser pintor que aparentemente cuidan mucho la educación librepensadora de su hijo pero que un momento clave demuestran que ese maquillaje de ‘guaismo’ es sólo eso, maquillaje.

El puñetazo con guante de seda, que dicen caracteriza la mayor parte del cine de este director, viene a decirnos lo falsamente construidos que están montados esos barrios de élites culturales (veáse Soho de Málaga) donde lo primero que emerge en esos procesos es la especulación inmobiliaria para buscarse un sitio entre tanto cool. Aquí se pone de relieve que el Brooklyn cultural que ahora se nos vende como lo más ha ido apartando a muchos vecinos de esos entornos que eran el sustrato más humilde y a la vez más humano de los mismos.

Sachs termina siendo un poco Loach en lo mucho de social y un poco Allen en ese retrato también bello del entorno burgués y arquitectónico neoyorkino, aunque sus películas tengan muchas capas de cebolla como he leido por ahí, no sean tan simples como parecen.

Por cierto grandísimo trabajo actoral de los dos chicos protagonistas, Theo Tapliz y Michel Barbieri que podría decirse que coquetean con una amistad más allá de lo extrictamente heterosexual. Pero sólo eso.

Calificación: ♠♠♠ y medio (sobre cinco)
Cine Albéniz. Málaga. C/Alcazabilla.

Sala 3
Sesiones: 17:00h, 20:30h
85 min. | Estados Unidos
Inglés | V.O.S.E.
Drama

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