Pueden matar a un revolucionario pero no a la revolución

— Panteras negras contra Donald Trump
Imagen promocional del documental. 'The Black Panthers. Vanguard of the revolution'

Imagen promocional del documental. ‘The Black Panthers. Vanguard of the revolution’.

Poder para la gente. Ese latiguillo es de lo poco que ha quedado de aquel movimiento de sublevación radical llamado ‘Las panteras negras’ (bueno y mucha música con mensaje de entonces) y que hoy me está acompañando todo el día en la cabeza como un mantra conforme se va a asomando por el timeline de las redes la cara de iluminado de ese Nixon y Hoover juntos que es Donald Trump, en este día de elecciones a la presidencia de los EEUU.

Menudo acierto el de #MomentsFestival de colocar el documental ‘Panteras negras. Vanguardia de la revolución’ (The Black Panthers. Vanguard of the revolution’) en la parrilla de sus actividades y en la víspera del día D, de la reciente historia mundial. No puede estar más de actualidad la vigencia de las luchas sociales, los brotes racistas y las soflamas ya casi gubernamentales contra los inmigrantes y la gente de color en EEUU. Hoy es 1966 y no hay que olvidarlo.

Sentado en los butacones vintage del salón de actos de la Escuela de Arte de San Telmo donde se proyectó la película-documental pude conocer de primera mano por activistas y policías cómo fueron aquellos años de confrontación. De principio saber que fue en Oackland (California) donde nació, 1966, y murió este movimiento político en 1972 de su manera más digna, aunque posteriormente haya habido intentos de refundación del partido con escaso éxito.

Porque Los Panteras Negras fueron un partido y consiguieron algo inaudito; extenderse por todo el país muy rápidamente con programas sociales para darle desayunos a los escolares afroamericanos sin recursos, servicios médicos para la gente de color más necesitada, un programa educativo complementario y hasta un periódico propio que fue el que más ingresos les reportaba para sus acciones.

El caso es que en el documental, que se presentó entre críticas entusiastas en Sundance 2015 y fue estreno nacional en Málaga, se pone bien de relieve la belicosidad general entre la que surgió, se extendió y luego cayó en el descrédito por su deriva hacia actividades ilícitas (sobre todo tráfico de drogas y extorsión). Hay que recordar que esta animosidad de los descendientes de los esclavos africanos en Estados Unidos estaba bien enmarcada en un agitadísimo contexto mundial con insurrecciones de independencia en muchos países y sobre todo la Guerra de Vietnam de fondo. Con el panorama interior de una muy visible desigualdad social y hasta evidencia de desequilibrio de derechos civiles entre blancos y negros.

Ahí es en Oackland como digo donde un grupo de afroamericanos deciden pasar a la acción con un manifiesto bien escueto y claro, donde reclaman su derechos a portar armas en público y autodefenderse, a un empleo, a educación, a una vivienda digna, ropa… Y hasta la petición de que los negros encerrados en cárceles vuelvan a ser juzgados por jurados pares. Su efervescencia les llevó a tener sucursales por todo el país y a acuñar un estilo Pantera Negra en el vestir y en el comportamiento, que es cliché hoy día. El ejercicio de la violencia pasaba a estar justificado en caso de agresión. Muchos blancos, incluso intelectuales blancos, se les unieron.

Todo esto, que se traduce en redadas donde la brutalidad policial ya no puede ejercerse a la vista de todos sin oposición sino alrededor de hombres armados pasa a conmocionar al FBI, que en la persona de Jhon Edgar Hoover, su máximo responsable, comenzará a aplicar un programa llamado COINTELPRO en el que todas las acciones de lucha contra este partido son buenas si llevan a su desaparición. Ello se traducirá en el exilio de alguno de sus primeros líderes como Eldrigde Cleaver, que se marcha a Argelia, el asesinato premeditado de Fred Hampton por parte de una patrulla de la muerte dirigida por el FBI o el encarcelamiento injustificado de Huey P. Newton, como casos más señalados.

El documental tiene un metraje largo, sin hacerse pesado, por lo prolijo de los detalles, muchos de tipo increíble vistos desde Europa. A la vez se celebra mucho la banda sonora, un lujazo, y los testimonios de muchos panteras que tuvieron incluso altercados con riesgo de muerte con la policía. No se queda ahí y cuenta su declive una vez que se acrecentó la persecución policial del mismo “sobre todo para acabar con la aparición de un posible mesías negro”, algo que Hoover evitó a toda costa. El movimiento muere en las elecciones locales de Oackland de 1972, en un repliegue nacional del movimiento para ver si desde su génesis pueden resurgir como partido político ya alejado de su fundacional apoyo al uso de las armas. Bobby Seale se quedará a poco de ser el primer alcalde ‘Pantera negra’ de la historia tras una gran campaña de elección. Y de ahí a la extinción, un paso.

Pillar el DVD: http://theblackpanthers.com/home/

‘Black Panthers. Vanguard of the revolution’. 1 hora y 55 minutos.

Calificación: ♠♠♠♠

Fecha de estreno: 2 de septiembre de 2015 (Nueva York)
Director: Stanley Nelson Jr.
Ciclo de cine: Black Panthers film series
Guión: Stanley Nelson Jr.
Premios: Africa Movie Academy Award al Mejor Documental de la Diáspora, Más
Productores: Stanley Nelson Jr., Laurens Grant
MOMENTS Festival. 7.11.2016
Escuela de Bellas Artes de San Telmo

 

 

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