Tyson, Comte. Castillo del Inglés.

Tyson, destronado por Michel Comte

English version below

Mike Tyson (Brooklyn, 1966) parece que reza bajo una toalla que le cubre la cabeza, empapado en sudor, sentado, descansando del esfuerzo. Tiene las manos unidas como si se estuviera encomendando al cielo. No es la fotografía del hombre más violento y malvado que se haya visto sobre un ring de boxeo, no da la impresión de estar retando como en la mayoría de las veces que le han provocado los flashes, parece la foto de un perdedor, de un hombre dolido, de alguien al que le está escociendo una derrota una barbaridad.

“El hombre más malo del mundo” está aquí fotografiado por Michel Comte, el reportero gráfico de las modelos más despampanantes, de los actores y actrices de Hollywood y en general uno de los favoritos de las grandes firmas comerciales para cualquier tipo de trabajo. Ahora mostrado en 40 de sus trabajos en La Térmica de Málaga hasta el 14 de mayo. Junto a él, a Mike Tyson, están otros ilustres como Jeremy Irons o Carla Bruni o Yves Saint Laurent…

En el caso de esta foto, que no sigue para nada la línea esteta del resto, es una instantánea tomada en 1990, probablemente unas semanas después del peor viaje en la vida de Tyson. El que le llevó a Tokyo a perder el cinturón de los Pesos Pesados ante un rival de poca entidad; James ‘Buster’ Douglas, en la derrota más inesperada de todos los tiempos. Confiado como llegaba tras haber noqueado a su anterior rival en segundos. Besó la lona al décimo asalto. Nunca lo olvidará. Pensaba que era invencible.

Michel Comte está haciendo una sesión de fotos al ex campeón, separado de su esposa Robin Givens recientemente y con el dolor de aquel uppercut de Buster todavía en el rostro. Se percibe, el sudor parecen lágrimas. Es el héroe perdido pero de nuevo en la ineludible preparación de un nuevo combate en su campo de entrenamiento de Ohio. En una mansión que le gestionan el estrafalario Don King y un tal Donald Trump, ¿les suena? Al mismo al que Tyson ha ido hace poco a buscar a su despacho por los rumores de que se había acostado con su ex, Givens. El mismo que no fue para nada talismán del neoyorkino en Japón, donde también le acompañó.

Comte está ante el Iron destrozado y tiene el atino de hacerle varias fotos no sólo sentado sino también arrodillado y en guardia. Ocuparan la portada de octubre de Interview magazine. Será como pase el resto de su vida, destronado y Comte ya lo ha sentenciado. Poco después sería acusado de violación y de ahí a los infiernos, a la cárcel. Pero antes de aquello, Mike tiene que volver a pelear en junio contra Henry Tillman. Por eso está ante Comte entrenando, dolido. Sueña con volver a por el cinturón ante Hollyfield. Cosa que no ocurrirá pero sí el volver a ser campeón y el volver a verse con Comte. Pero nada fue igual tras aquel 1990 para Tyson.

Comte lo revisitará entonces en 1996 en Los Ángeles. Lo retratará ahora en una pose de dulzura infinita, besando una paloma blanca. Otra foto icónica que será luego mil veces repetida. Las palomas, una de las pasiones del Diabólico Mike. La verdadera razón de que llegara a boxeador por aquella vez en que un ‘abusón’ del cole le arrancó a una de sus ‘amigas’ el cuello y se le lanzó descabezada provocando a la bestia dormida. No sabía lo que hacía, despertar al ogro, al hombre de las 50 victorias y 44 por nokaut, de los incontables encontronazos con la ley. Fue su primera pelea callejera. Por una paloma. Comte quiso entonces redimirlo y lo hizo besar un ave de esta clase blanca. La de la paz. El único animal ante el que Tyson siente compasión.

 

ENGLISH VERSION
Tittle; Tyson, dethroned by Michel Comte

Mike Tyson (Brooklyn, 1966) seems to be praying under a towel that covers his head, soaked in sweat, sitting, resting from the effort. His hands are joined as if he were commending himself to heaven. It is not the photograph of the most violent and evil man ever seen on a boxing ring, does not appear to be challenging as in most of the times that flashes have caused him, it seems like a photo of a loser, a Hurt man, from someone who is being defeated an outrage.

“The worst man in the world” is photographed here by Michel Comte, the photojournalist of the most stunning models, Hollywood actors and actresses and in general one of the favorites of the big commercial companies for any type of work. Now shown in 40 of his works in La Térmica de Málaga until 14 May. Next to him, to Mike Tyson, are others illustrious like Jeremy Irons or Carla Bruni or Yves Saint Laurent …

In the case of this photo, which does not follow at all the esthete line of the rest, is a snapshot taken in 1990, probably a few weeks after the worst journey in the life of Tyson. The one that took to Tokyo to lose the belt of the Heavy Weights before a rival of small entity; James ‘Buster’ Douglas, in the most unexpected defeat of all time. Confident as it was after having knocked out his previous rival in seconds. He kissed the canvas to the tenth round. You’ll never forget it. I thought he was invincible.

Michel Comte is doing a photo shoot for the former champion, separated from his wife Robin Givens recently and with the pain of that Buster uppercut still on the face. It is perceived, the sweat looks like tears. He is the lost hero but again in the ineluctable preparation of a new combat in his field of training of Ohio. In a mansion run by the quirky Don King and a certain Donald Trump, does it sound? To which Tyson has recently gone to his office for rumors that he had slept with His ex, Givens. The same that was not at all talisman of the New Yorker in Japan, where he also accompanied him.

Comte is before the destroyed Iron and has the ability to make several photos not only sitting but also kneeling and on guard. They will take up the October cover of Interview magazine. It will be as he spent the rest of his life, dethroned and Comte has already sentenced him. Shortly afterwards he would be accused of rape and from there to hell, to jail. But before that, Mike has to fight again in June against Henry Tillman. That’s why Comte is training, hurt. He dreams of returning to the belt against Hollyfield. Thing that will not happen but yes the return to be champion and the return to be seen with Comte. But nothing was the same after that 1990 for Tyson.

Comte will then revisit it in 1996 in Los Angeles. He will now portray it in a pose of infinite sweetness, kissing a white dove. Another iconic photo that will be repeated a thousand times. The pigeons, one of the passions of the Devil Mike. The real reason he came to boxer by the time that a ‘bully’ of the cole ripped one of his ‘friends’ the neck and was thrown headless causing the beast asleep. I did not know What he did, to awaken the ogre, the man of the 50 victories and 44 by nokaut, of the countless clashes with the law. It was his first street fight. For a dove. Comte then wanted to redeem him and made him kiss a bird of this white class. The one of peace. The only animal before whom Tyson feels compassion.

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