Una viñeta de 'Lorca, un poeta en Nueva York' de Carles Esquembre.

La depresión del 29 en un Lorca deprimido en Nueva York

English version (below)

Formidable narración en formato cómic la de ‘Lorca, un poeta en Nueva York’ de Carles Esquembre. No sólo es un acierto abordar en la actualidad la intrahistoria de aquel viaje del granadino, donde los acontecimientos mundiales vaticinan cierta destrucción masiva lorquiana. Sino hacerlo en forma de cómic, el lenguaje que no vomitan los jóvenes que deben leer a Lorca. El formato que nació en aquella Gran Manzana desde la que casi todos escribimos, de alguna forma, con Apple.

Aquí se nos vienen encima las circunstancias personales del poeta en aquellos días de 1929 y 1930, cuando estaba acuciado por su familia por no generar un duro con su poesía, por sus dilemas morales a cuenta de su sexualidad, por su ruptura sentimental con Emilio Aladrén y la pelusilla surgida con Buñuel y Dalí que montaban ‘Un perro andaluz’ sin él. Todo ello se unió a que en la Ciudad de los Rascacielos asistió al momento más caótico y violento antes del 11-S, el crack de Wall Street y a que ya advirtió el lugar que ocupaban los afroamericanos en el País de las oportunidades. No le pareció para nada fascinante Nueva York.

En esta ligera pero profunda historia de un viaje indeseado se relaciona al autor del Romancero Gitano con la ciudad más impresionante de cuantas existen, al menos en los arquitectónico, y que a él le supo a cementerio. A celebración nigromante. Está su singladura con Fernando de los Ríos, su recepción entre amigos de León Felipe, García Maroto etcétera, sus ganas más de noche y de visitas a Harlem que a la Universidad de Columbia y sus pocas capacidades para aprender inglés. Muy españolito esto.

También aparece su deuda con Whitman o Poe en lo que luego sería el manuscrito de ‘Poeta en Nueva York’ y su desmarque de lo urbanita a Vermont con el también poeta y amigo Philip Cummings, en un intento por recuperar su alegría en el campo que tampoco consiguió del todo con la llegada del duro invierno. Se apunta igualmente aquel guión de cine surrealista que trabajaba entonces de ‘Viaje a la luna’ en una visita al parque de atracciones de Coney Island. Y muchas otras cosas que son dignas de leer y recordar para entender a nuestro escritor más leído en el mundo y aquella visita al quizá lugar más antagónico a su idílica Granada.

En cuanto a los dibujos y su narrativa, sorprende la extraordinaria manera en la que Esquembre ha conseguido transmitir la poética de Lorca sobre lo que le produce anímicamente Nueva York, en blanco y negro muy acertado, y como los episodios derivan a veces a cuestiones surrealistas que tan instaladas estaban en la cabeza del granadino como en su propia manera de actuar y ser.

English version
Tittle: The depression of 29 in a depressed Lorca in New York

Formidable narrative in comic format that of ‘Lorca, a poet in New York’ by Carles Esquembre. Not only is it wise to approach today the intrahistory of that trip of the granadino, where the world events predict some massive destruction lorquiana. But to do it in the form of a comic book, the language that does not vomit young people who must read to Lorca. The format that was born in that Big Apple from which we almost all wrote, somehow, with Apple.

Here we come to the personal circumstances of the poet in those days of 1929 and 1930, when he was pressed by his family for not generating a hard with his poetry, his moral dilemmas on account of his sexuality, his sentimental rupture with Emilio Aladrén And the fuzz that arose with Buñuel and Dalí who rode ‘An Andalusian dog’ without him. All this joined in the City of Skyscrapers attended the most chaotic and violent moment before 9/11, the crack of Wall Street and that already noticed the place occupied by African Americans in the country of opportunity. He did not find New York fascinating at all.

In this slight but deep history of an unwanted trip, the author of the Romancero Gitano is related to the most impressive city of all that exist, at least in the architectural ones, and that he knew of a cemetery. A necromancer celebration. His success with Fernando de los Rios, his reception among friends of Leon Felipe, García Maroto et cetera, his desire more of night and of visits to Harlem than to the University of Columbia and its few capacities to learn English. Very Spanish this.

His debt with Whitman or Poe also appears in what would later be the manuscript of ‘Poet in New York’ and his clearing of the urbanite to Vermont with the also poet and friend Philip Cummings, in an attempt to To regain its joy in the field that also did not obtain at all with the arrival of the hard winter. It also points out that script of surrealist cinema that worked then of ‘Trip to the moon’ in a visit to the amusement park of Coney Island. And many other things that are worth reading and remember to understand our most read writer in the world and that visit to perhaps the most antagonistic place to his idyllic Granada.

As for the drawings and their narrative, it surprises the extraordinary way in which Esquembre has managed to convey Lorca’s poetics about what makes him anonymous New York , in very successful black and white, and as the Episodes sometimes derive from surrealist issues that were so installed in the head of the Granada as in his own way of acting and being.

Título: ‘Lorca, un poeta en Nueva York’

Editorial; Evolution Comics.

Autor; Carles Esquembres.

Género; Cómic.

Calificación; ♠♠♠ y medio (sobre cinco).

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