Picasso and Jacqueline sharing lunch at home with Lump - the dachshund, 1957

La desconocida historia del medio millón de francos que Picasso regaló a unos malagueños

Se va a cumplir 60 años de un viaje que bien merece convertirse en una road movie. Es una odisea digna de una película sucedida en medio de una España franquista, en blanco y negro, que contiene todos los ingredientes de un viaje iniciático por la ingenuidad de la empresa y lo agridulce de su conclusión. La historia es algo conocida en la ciudad natal de Picasso, Málaga, desde donde se inicia la aventura con dirección a la mansión de Cannes donde vive en 1957 el mayor artista que ha dado el siglo XX.

Lo que no es tan conocido ni ha sido aireado es la segunda parte de aquel relato; lo que le ocurre a aquellos jóvenes pintores, paisanos del genio, que han ido a venerar el maestro atravesando España y Francia, cubriendo más de 1.600 kilómetros en una DKW, cuando el injustamente considerado ‘rácano’ de Pablo Picasso les regala medio millón de francos para que se instalen en París y prueben la misma conquista que él realizó a principios del siglo XX. Esa es la historia que no se ha contado demasiado y que podría explicar algo de la relación Picasso-Málaga.

Por resumir la primera parte más conocida de aquella odisea; los españolitos de Málaga que deciden entre los efluvios del alcohol y la algarabía de una Nochevieja de 1956 ir hasta Cannes en busca del pintor comunista de La Merced son casi todos integrantes de la Peña Montmartre y aficionados al pincel fino; Gabriel Alberca, Virgilio Galán, José Guevara, Alfonso de Ramón y el empresario Francisco Ramos y su hijo, que ponen una furgoneta para el trayecto en pago de la gasolina que les lleve a conocer París. El autodenominado manager de la misma y mayor del grupo es Vicente Serra.

Estos conseguirán la esponsorización de algunas empresas y hasta alguna institución local para su epopeya. La furgoneta se llena de ceretes de higos, coñac, vino de los montes y otras viandas que también quieren regalar a Picasso en señal de respeto y cariño de sus paisanos. Es la primera delegación de ese tipo que va a representar al pueblo español reconocimiento su figura como artista exiliado en el país vecino.

Estos además pretenden salir con unos cuadros propios en la baca del automóvil para enseñárselos al maestro y llegar a París con su bendición para montar una exposición allí y probar de alguna forma fortuna, como he dicho. En veinte días conseguirán llegar a su destino, con algunas penalidades y anécdotas del camino, como los impedimentos de la frontera, que logran sortear con un poco de alcohol compartido con los policías o una inesperada exposición en Beziers merced a los exiliados comunistas de esta localidad que los reciben con mucha nostalgia y afecto.

El 19 de noviembre de 1957, veinte días después de salir, con muy pocas esperanzas de ver al genio, por la fama de inaccesible que ya le han vendido por el camino, tocan al timbre de la mansión La Californie en Cannes y una mujer les informa de que Picasso ha salido y volverá más tarde. Convencidos de que es el típico cumplido que les dicen a todos los extraños que llaman a su puerta se vuelven a Cannes a beber la decepción, aunque dejan los regalos en casa del malagueño. José Guevara, el gran impulsor del viaje, decide que hay que volver a probar suerte tras el almuerzo y tocan de nuevo a su puerta. “¡Os estaba esperando!”, les impreca su secretario Sabartés al otro lado del telefonillo. El encuentro fue todo lo afectuoso que se puedan imaginar. Y se les hizo de noche hablando, por lo que seguirán la charla al día siguiente.

Según el testimonio del propio Guevara, Picasso recuerda letras del Piyayo que tararean juntos, se acuerda de los bancos de mármol de la plaza de La Merced donde se dejaba las rodillas de chico y de tantas otras cosas. En un momento dado se pregunta que qué se dice del pintor en Málaga y Guevara antes de decir la verdad, era denostado, o de dejar hablar a los demás, interpela que poco puede decirse si no hay información sobre él, si no llegan sus libros ni sus obras a los malagueños. Ese gesto de pillería será a la postre el origen del Legado Sabartés, la primera intención de Picasso de ir mandando libros y catálogos suyos a su ciudad natal para ir sondeando la recepción de su obra en Málaga. Y la primera piedra para tener un museo en el futuro con su nombre.

Picasso que en todo momento habla con ellos con un indefectible acento malagueño, que sorprende, quiere ver los cuadros de sus huéspedes, los bajan de la furgoneta y el autor del Guernica tiene en ese momento un gesto de cariño infinito. Saca cuadros suyos y juntos a los de los demás los coloca para formar en la puerta de su casa una improvisada exposición de pintores malagueños. Así lo denomina él mismo. Hay una foto que da fe de aquel gesto. La peña pasa a denominarse Peña Picasso.

El final de medio millón de francos

Es el comienzo de la historia que justifica este post, Picasso llama aparte a Vicente Serra y le entrega un sobre con dinero que él mismo le dice que no abra hasta llegar a París, consciente de que son paisanos suyos y jóvenes los que van a compartir ese pequeño tesoro. Les hace dibujos personalizados a cada uno en catálogos que se llevan y además les endiña una gran caja de tabaco Gauloises, “porque aquí en Francia está muy caro”. La despedida se produce también entre abrazos con Jacqueline Roque, su compañera, y Jaime Sabartés.

Todos juntos marchan súper contentos destino a París donde además Picasso va a mandar instrucciones a su representante para que les dejen exponer en la galería donde él expone habitualmente. Otro gesto de generosidad más. Por el camino los integrantes de la cuadrilla advierten que Vicente Serra está más distante de lo normal y evita su compañía en alguna de las paradas. Llegarán a la capital francesa por la ruta de Napoléon después de parar en Grenoble. Ya no tienen apenas dinero.

Les piden entonces a Serra que ya están cerca de París y que abra el sobre y descubren que hay 300.000 francos. Con ese dineral los malagueños no dejan de celebrarlo y se sienten como niños en un día de Reyes, se compran cosas como un anorak o un tocadiscos por el camino. El grupo se disuelve al llegar a los Campos Eliseos y por parejas se dividen las visitas a diferentes sitios. En los días siguientes, los recibirá el embajador español con un gran almuerzo en su honor y con la idea primera de exponer en la embajada para luego hacerlo en la galería que les indicó Picasso.

Aquí empiezan las deserciones; primero el dueño de la DKW, Paco Ramos, y su hijo entienden que ya han cumplido con su cometido de llevarlos con sus cuadros y ya han visto la ciudad, por lo que vuelven a Málaga. Al resto de la expedición se les ve entregados a una vida disoluta entre Montmartre y Pigalle, día y noche, el dinero de Picasso fluye con alegría. Alberca y Alfonso de Ramón también se vuelven a la semana con los bolsillos ya vaciados y sin haber cumplido con el deseo de su benefactor de Cannes.

El único que hace por ahorrar algo es Guevara que se marcha a la universidad y pide una habitación como profesor que es en España. Pasados unos días más Sabartés los encuentra en París y les dice que qué hay de la exposición que les ofrecía Picasso en su galería. Los pone a caer de un burro por lo desagradecidos que han sido hacia Picasso. Éste les cuenta que Picasso sólo pregunta por ellos. Que tenía hasta miedo de que hubieran podido tener un accidente en la destartalada furgoneta en la que viajaban, que quería que fuera a la policía por si les había pasado algo. Ellos se mueren de vergüenza, habían olvidado su compromiso y gastado su dinero para probar suerte en París.

Entonces Sabartés les dice que si se han distribuido bien el medio millón de francos que les había dado Picasso. ¿Medio millón? Se callan antes Sabartés y luego toman aparte a Serra y le piden los 200.000 francos que faltaban, ellos sólo habían recibido la parte proporcional de 300.000. Su propio compañero de viaje los había engañado. Le amenazan con llevarlo a comisaría si no suelta lo restante y éste los convence de que lo ha gastado ya en regalos y lo ha mandado ya para su mujer en España. Sólo les da 30.000 más a cada uno de lo que les ha escamoteado. Serra se borra de la peña él solito.

Sabartés le pide que manden un telegrama a Cannes diciéndole a Picasso que están bien y éste les dice que también está interesado en recibir la foto de grupo. Es lo único que harán en pago por aquellos gestos de generosidad del paisano. Eso y que José Guevara seguirá pendiente de los catálogos, libros y grabados que Picasso comienza a mandar a Málaga a través de la relación por carta entre Sabartés y Juan Temboury. Él se dedicará a algunas de esas labores de registro de un legado que un principio queda en el Museo de Bellas Artes, actual Museo de Málaga.

Aquella Peña Picasso siguió realizando actividades. Un buen día llamarían a José Guevara desde comisaría para pedirles que se disolvieran. A las autoridades del régimen no le gustaba el nombre del grupo ni sus actividades. Se disolvieron y por aquel nexo de unión, homenaje y comunicación roto creció la importancia de Barcelona para recibir gran parte de la obra de Picasso vía Sabartés y un poco por todo lo contado fue Málaga relegada a unirse mucho más tarde que la Ciudad Condal con Picasso.

La historia contada por José Guevara Castro (desde la 1.32 minutos hasta el final del vídeo) https://www.youtube.com/watch?v=3sRdU-U3Q8w

English version
Tittle; The unknown story of half a million francs that Picasso gave to some people from Malaga

It will be 60 years of a journey that deserves to become a road movie. It is an odyssey worthy of a film happened in the middle of a Francoist Spain, in black and white, that contains all the ingredients of an initiatory trip for the ingenuity of the company and the bittersweet of its conclusion. The story is well-known in Picasso’s hometown of Malaga, where the adventure begins in the direction of the Cannes mansion where the greatest artist of the twentieth century lives.

What is not so well known and has not been aired is the second part of that account; What happens to those young painters, countrymen of the genius, who have gone to venerate the master through Spain and France, covering more than 1,600 kilometers in a DKW, when the unjustly considered ‘Pablo’ of Pablo Picasso gives them half a million francs To settle in Paris and prove the same conquest he made at the beginning of the twentieth century. That is the story that has not been told too much and could explain something of the relationship Picasso-Malaga.

To sum up the first known part of that odyssey; The Spaniards of Malaga who decide between the effluvia of alcohol and the hubbub of a New Year’s Eve of 1956 to go to Cannes in search of the communist painter of La Merced are almost all members of the Peña Montmartre and fans of the fine brush; Gabriel Alberca, Virgilio Galán, José Guevara, Alfonso de Ramón and the businessman Francisco Ramos and his son, who put a van for the journey in payment of gasoline that takes them to know Paris. The self-appointed manager of the same and greater of the group is Vicente Serra.

These will get the sponsorship of some companies and even some local institution for its epic. The van is full of figs, cognac, wine from the mountains and other foodstuffs that also want to give Picasso a sign of respect and affection for their countrymen. It is the first delegation of this type that will represent the Spanish people recognition of their figure as an artist exiled in the neighboring country.

These also intend to leave with their own paintings on the roof of the car to show them to the master and arrive in Paris with his blessing to mount an exhibition there and try somehow fortune, as I said. In twenty days they will get to their destination, with some penalties and anecdotes of the road, as the border impediments, who manage to get by with a little alcohol shared with the police or an unexpected exhibition in Beziers To the communist exiles of this locality who receive them with much nostalgia and affection.

On November 19, 1957, twenty days after leaving, with very little hope of seeing the genius, because of the inaccessible fame that have already sold him along the way, they ring the bell of the La Californie mansion in Cannes and A woman informs them that Picasso has left and will return later. Convinced that it is the typical compliment that they tell all strangers who knock on their door they return to Cannes to drink the disappointment, although they leave the gifts at the house of the Malaga. José Guevara, the great promoter of the trip, decides to return to try his luck after lunch and knock again at his door. “I was waiting for you!” His secretary, Sabartes, says on the other side of the phone. The meeting was as affectionate as you can imagine. And it made them at night talking, so they will follow the talk the next day.

According to the testimony of Guevara himself, Picasso recalls Piyayo letters humming together, remembering the marble benches of La Merced square where he left his boy’s knees and so many other things. At one point he asks himself what is said about the painter in Málaga and Guevara before he spoke the truth, he was reviled, or let others speak, he says that there is little to be said if there is no information about him, if not His books and his works arrive to the people of Málaga. This gesture of pillage will eventually be the origin of the Legacy Sabartés, the first intention of Picasso to send books and catalogs of his to his hometown to probe the reception of His work in Malaga. And the first stone to have a museum in the future with its name.

Picasso who at all times talks to them with an unfailing Malagueño accent, that surprises, wants to see the pictures of their guests, they get out of the van and the author of the Guernica has at that moment a gesture of infinite affection. He takes pictures of himself and, together with those of the others, places them at the door of his house to create an improvised exhibition of painters from Malaga. This is what he calls himself. There is a photo that testifies to that gesture. The rock is renamed Peña Picasso.

The end of half a million francs

It is the beginning of the story that justifies this post, Picasso calls Vicente Serra aside and gives him an envelope with money that he himself tells him not to open until arriving in Paris, aware that they are his countrymen And young people who are going to share that little treasure. He makes personalized designs for each one of them in catalogs that are taken, and he also gives them a big box of Gauloises tobacco, “because here in France it is very expensive”. The farewell also occurs between hugs with Jacqueline Roque, his partner, and Jaime Sabartés.

All together they are going to be very happy destiny to Paris where in addition Picasso is going to send instructions to his representative so that they let them expose in the gallery where he exposes habitually. Another gesture of generosity more. Along the way, the members of the gang warn that Vicente Serra is more distant than normal and avoids his company in any of the stops. They will arrive in the French capital via the Napoléon route after stopping at Grenoble. They no longer have just money.

They then ask Serra to be near Paris and open the envelope and discover that there are 300,000 francs. With that money the people of Malaga do not stop celebrating it and they feel like children on a Three Kings day, they buy things like an anorak or a turntable along the way. The group dissolves on arrival at the Champs Elysees and in pairs, the visits to different sites are divided. In the following days, the Spanish ambassador will receive them with a big lunch in his honor and with the first idea of exposing in the embassy and later to do it in the gallery that Picasso indicated to them.

Here desertions begin; First the owner of the DKW, Paco Ramos, and his son understand that they have already fulfilled their task of taking them with their paintings and have already seen the city, so they return to Malaga. The expedition is seen surrendering to a dissolute life between Montmartre and Pigalle, day and night, Picasso’s money flows with joy. Alberca and Alfonso de Ramón also return to the week with pockets already emptied and without having fulfilled the desire of their benefactor of Cannes.

The only one who does to save something is Guevara who goes to university and asks for a room as a teacher who is in Spain. After a few more days, Sabartés finds them in Paris and tells them what about the exhibition offered by Picasso in his gallery. It puts them to fall of a donkey by the ungrateful that they have been towards Picasso. He tells them that Picasso only asks for them. That he was even afraid they might have had an accident in the rickety van they were traveling in, that he wanted to go to the police in case anything had happened to them. They are dying of shame, they forgot their commitment and spent their money to try their luck in Paris.

Then Sabartes tells them that if they have distributed well the half million francs that Picasso had given them. Half a million? They shut up before Sabartes and then take Serra aside and ask him for the 200,000 francs that were missing, they had only received the proportional share of 300,000. His own traveling companion had deceived them. They threaten to take him to the police station if he does not release the rest and this convinces them that he has already spent on gifts and has already sent it to his wife in Spain. He only gives 30,000 more to each of them than he has withheld. Serra erases himself from the rock.

Sabartés asks him to send a telegram to Cannes telling Picasso that they are well and he tells them that he is also interested in receiving the group photo. It is the only thing they will do in payment for those gestures of civilian generosity. That and that José Guevara will remain pending of the catalogs, books and engravings that Picasso begins to send to Malaga through the relationship by letter between Sabartés and Juan Temboury. He will dedicate himself to some of these work of registering a legacy that a principle remains in the Museum of Fine Arts, present Museum of Malaga.

That Peña Picasso continued to carry out activities. One day they would call Jose Guevara from the police station to ask them to dissolve. The regime’s authorities did not like the name of the group or its activities. Dissolved and by that nexus of union, broken tribute and communication grew the importance of Barcelona to receive much of the work of Picasso via Sabartes and a little for all that counted was Malaga relegated To join much later than the City with Picasso.

The story told by José Guevara Castro (from 1.32 minutes to the end of the video) https://www.youtube.com/watch?v=3sRdU-U3Q8w

4 Comentarios
  • Mguel Ángel el Pozo
    Publicado en 20:44h, 16 febrero Responder

    Amigo Francis, bien, muy bien. Las cosas claras y más en el caso presente que nos hace ver un Pablo Picasso lejano a la falsa idea de cierta lejanía .a su Málaga.

    • Francis Mármol
      Publicado en 22:22h, 26 febrero Responder

      Gracias Miguel Ángel. Es algo que ya sabes que me preocupa especialmente. Inexplicablemente la época dorada de los cafés cantantes es cada vez menos recordada por los malagueños y fue su mejor época en todos los sentidos. Y pese a que Picasso se le ha relacionado con todo lo habido y por haber creo que sigue existiendo cierto complejo tonto de no relacionarlo con el flamenco. En los pocos años que él vive en Málaga, está Chacón en Málaga habitualmente, Juan Breva, La Trini, La Cuenca etcétera. Es una pena que no se rescate esa memoria de forma más esplendorosa

  • Eduard E.F. VANDOORNE
    Publicado en 16:11h, 20 marzo Responder

    Buenos dias,

    Me ha sorprendido la historia por desconocida, trabajo como guía oficial de Málaga.
    Sabía del Legado Sabartés pero no cómo llegó a Málaga inicialmente. Emociona
    ver la bondad de Picasso con los jóvenes malagueños, que llegan, como él, con
    una mano delante y otra…

    Lo utilizaré en próximas visitas, al Museo Picasso o a la Casa Natal, por la Ruta
    Picassiana, cuando haya lugar. Tambien enviaré vuestro enlace a otros veinte
    guías de Málaga, para que conozcan la historia. Saludos, Eduard Vandoorne.

    • Francis Mármol
      Publicado en 18:45h, 27 marzo Responder

      Muchísimas gracias. Esta página también pretende igual que ustedes rescatar historias que sirvan a los demás. Muchísimas gracias

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