Una casa sin misterio es como una mujer sin misterio"

— Chema Buendía, el arquitecto emocional

Malditos aquellos arquitectos que sólo buscan los valores plásticos y la ciudad industrial habiéndoles dado Dios todos los climas y los colores para que pusieran en práctica su ética, su moral y su poesía.

Si yo existo para la eternidad el muro se irá conmigo (que se lo digan a Norman Foster que se ha inspirado en la Zawiya mudéjar de Aznalcóllar para hacer el primer aeropuerto de drones del mundo en Ruanda). No somos nada sin nuestro pasado (que se lo digan por favor a los horteras cataríes que quieren rallarle el corazón a la Ciudad del Paraíso con un supositorio gigante en El Puerto por el que se despeñaban desde trampolines imaginarios los ángeles de Pérez Estrada).

El blanco es el color de mi tierra andaluza y de mi Marruecos natal. Mi infancia está llena de muros encalados y patios llenos de secretos cualquier tarde. El blanco es algo fundamental, es el color por el que Dios baja a la Tierra, que es el sándalo mientras el hombre sube por el negro al cielo. Yo estoy orgulloso de ser descendiente de Maimónides y Aberroes.

Una casa sin misterio es como una mujer sin misterio.

Todas las casas merecen ver el cielo, el cielo no es sólo de los ricos que viven en los áticos.

Trato de meter mi poesía en el cliente.

Quien hablaba en conferencias antológicas para los mexicanos era el arquitecto celebérrimo en su disidencia José María Buendía (muerto a los 83 años, en 2016), andaluz de crecimiento entre Sevilla y Huelva y marroquí de natividad y herencia. Mexicano de amor entregado desde los años 50. Reencarnación del Tempranillo, como él decía. Hablaba con el corazón en la mano y la vista puesta en reordenaciones geniales como la que impulsó para ser monumento eterno en el cementerio de Casabermeja en los años 80.

Ha habido pocas oportunidades en la que la arquitectura hecha hombre haya podido dejar de ser un servicio al poder y era su caso. En sus conferencias magistrales, que por la red andan, hay algunas frases de poeta y filósofo que dejan petrificado así como un consejo a los alumnos de Arquitectura, que los tuvo y muchos en su magisterio universitario mexicano, “no vale de nada acumular muchos conocimientos y razón si no tienes pasión”.

Desde hace un tiempo a esta parte algunos locos sentimentales, seguidores de su obra y de la de Luis Barragán, de la arquitectura emocional, están tratando de hacer un documental en su memoria por crowdfunding. No encuentro mejor manera de honrar la memoria de este genial artista arquitecto que colgar aquí este pequeño bosquejo de quién fue el andaluz, nunca reclamado, José María Buendía.

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