Rosalía credito Ana Larruy 76

Rosalía: “No tendría problema en llevar mi música a una peña de Jerez”

Con ella ha regresado la eterna polémica. ¿Es el flamenco un artilugio sagrado, de museo o se puede evolucionar sobre sus viejas estructuras? ‘Los Ángeles’, disco debut de Rosalía ha vuelto a remover los cimientos de esta anquilosada casa, orgullosa y por encima de todo conservadora; la del flamenco. Probablemente en uno de sus mejores momentos históricos por artistas en activo y tirón internacional (que no tanto nacional). Ella ha venido sin miramientos a hacer lo que viene en gana con cantes que parecían que sólo tenían una manera de cantarlos. Su caso recuerda mucho al de Silvia Pérez Cruz.

Merece la comprensión por la bien entendida ingenuidad y el aplauso por la valentía mientras también es cierto que se le han regalado excesivos elogios para una novata y coronas que le vienen a todas luces grandes como la de ‘revolucionaria del cante’ cuando es claramente una joven con una voz hipnótica, una cara bonita y una estética moderna que engancha, que tiene todavía mucho camino por hacer y necesita que nadie le corte las alas que le pertenecen por derecho; las de la libertad artística sea el género que sea el que toque.

En los foros flamencólicos su quejío no gusta, por mucho que su discográfica esté haciendo uno de los mejores trabajos de promoción mediática que se recuerden en la historia de la música. Pero realmente estos círculos son minoritarios en el consumo cultural. Quizá le ayude lo mal que se hace especialmente este trabajo en lo flamenco, el del marketing, generalmente. Ella se ha apoyado en Raül Refree, otro artista sin miedo a pisar charcos, compinche de otros señalados como sacrílegos para los peñistas de gafas gordas como Rocío Márquez o el Niño de Elche.

¿Dicen de usted tras su fulgurante debut de ‘Los Ángeles’ que tiene mucho marketing y le falta flamencura?

La verdad es que no puedo gustarle a todo el mundo. Acepto las críticas negativas. Y por supuesto entiendo que tienen que coexistir opiniones diferentes. Si esto no estuviera ocurriendo sería una mala señal.

¿Sería capaz de meterse en una peña flamenca en Jerez a defender su disco?

Yo creo que este disco se puede presentar en cualquier sitio. Estaría encantada. Este trabajo puede estar en cualquier sitio que reúna las condiciones necesarias para presentarlo.

¿Le han llamado la revolucionaria del flamenco, qué le parece?

No puedo opinar sobre eso. Se me escapa de las manos. No puedo dominar lo que dice la gente de mí. Hago mi música y no pienso en mis etiquetas.

¿Cree que el ser guapa y aparecer siempre con una estética moderna puede ayudarle en el negocio de la música flamenca?

Me preocupo de mi música. Mi imagen es una consecuencia. Cuidado los detalles de mi propuesta tanto a nivel visual como a nivel estético. No me importa mucho más.

Ha cantado trap antes que tener esta experiencia discográfica en lo flamenco. ¿Puede volver en su próximo trabajo a otros géneros músicales o seguirá cantando en flamenco?

Realmente yo no he hecho trap. He hecho alguna colaboración que no era trap exactamente. Fue una aproximación a una música urbana, más cerca del pop y el r&b. El trap creo que habla más de drogas y esas cosas. Mi principal objetivo es seguir creciendo en lo flamenco como cantaora.

¿Qué está escuchando ahora mismo en relación a ese objetivo de ser cantaora?

Escucho a Agujetas y a Caracol.

¿Qué le aporta la música espiritualmente?

Sería una respuesta muy larga pero simplemente te diría que es lo que me hace levantarme cada mañana. Me llena, me hace feliz.

¿Se canta mejor enamorada o desenamorada?

Diferente. Tendrá sus matices.

Sorprende algo que el disco esté monotematizado en la muerte. ¿Casa bien eso con un espíritu joven como el suyo?

Surgió de una lluvia de ideas. Ambos, Raül y yo, lo tuvimos muy claro. Y no entiendo cómo a la prensa le sorprende tanto. No es más que un acercamiento a algo que desconozco pero que está muy presente en nuestras vidas. Algo que nos va a llegar a todos.

¿Se van cumpliendo sus sueños como artista?

Sí, tengo la sensación de que durante estos diez años he realizado un trabajo muy duro y va dando sus frutos. Pero cada cosa llega a su tiempo.

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