A protester makes obscene gestures to riot police officers outside Parliament during clashes at 24-hour nationwide general strike in Lisbon, November 14, 2012. Spanish and Portuguese workers will stage the first coordinated general strike across the Iberian Peninsula on Wednesday, shutting transport, grounding flights and closing schools to protest against spending cuts and tax hikes. REUTERS/Rafael Marchante (PORTUGAL - Tags: CIVIL UNREST BUSINESS EMPLOYMENT POLITICS)

Rafael Marchante, la mirada fotográfica a lo invisible

Todas las fotografías de la galería pertenecen a Rafael Marchante/Reuters

Sus fotografías hablan de su corazón, trazan redes sentimentales con lo atrapado. Rafael Marchante, fotógrafo gaditano de la prestigiosa Agencia Reuters, afincado profesionalmente en Lisboa (Portugal), es uno de los grandes de la fotografía internacional tras los que todavía palpita aquella vieja profesión del fotoperiodismo. Tan acechada, tan maltratada, tan despreciada.

Marchante lleva años desde que estuvo en Málaga trabajando para el diario El País y EFE poniendo un ojo especial sobre los arrasados por la vida, los perdedores, los desplazados, los emigrantes, los mendigos… Además de ser un extraordinario poeta de la pupila para captar la melancolía de Lisboa o la lentitud de su Tacita de Plata.

Pero su distinción para los que hemos tenido la suerte de conocerlo radica precisamente en ese carácter especial para abordar esas temáticas sociales por puro compromiso personal con lo que le rodea (un buen ejemplo es el vídeo sobre los homeless de Lisboa que realizó en unas navidades https://vimeo.com/57524451). A sus varias décadas de profesión entre Cádiz-Málaga-Marruecos y Portugal le cuelgan episodios de todo tipo en pro del ejercicio del periodismo libre (me río yo de algunos premios periodísticos de hoy día en los que se enarbola la manoseada libertad de prensa o de expresión).

En Marruecos precisamente entregó sus mejores y más valientes fotografías para denunciar la dictadura que sigue vigente en nuestro país vecino y que persigue a los periodistas libres como él. No iban a poder con un pura sangre del fotoperiodismo. Marchante le dio visibilidad a unas manifestaciones en 2008 que pedían trabajo para licenciados en paro. Hasta tres veces fue agredido físicamente por la policía alauí por aquello. Y alguna vez más sufrió hasta el robo de su cámara.

Al margen de aquella desagradable experiencia, en su currículum está haber recibido ya de muy joven el Premio Andalucía de Periodismo (2000) por un reportaje a refugiados albanokosovares en España o haber participado en la exposición ‘Mujeres entre dos fuegos’ (2001) sobre la situación de las mujeres palestinas en Gaza y Cisjordania.

Muy estremecedoras son también la serie de fotos que realizó en muchas ocasiones de inmigrantes tratando de saltar la valla de Melilla. O sus incursiones en Libia, Mauritania o Angola donde captó también la pobreza y la necesidad, y a pesar de ello la alegría, que abundan en estos países.

En Lisboa ha sabido captar como pocos el corazón de la ciudad, el interior lusitano, la saudade, esos personajes inadaptados salidos de una historia de Lobo Antunes y por supuesto aquellas manifestaciones que sacudieron al país en noviembre de 2012 cuando la Troika decretó las mayores medidas de austeridad que ha vivido el país vecino en su democracia.

En la actualidad Rafael Marchante cuelga algunos de sus trabajos en MAR DE LEVA y tiene algunas de sus mejores fotografías expuestas para su venta en ZOOMEDITION y sigue siendo sin él pretenderlo un ejemplo de integridad en el periodismo y una esperanza en que la fotografía de prensa no sobreviva tan devaluada.

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