Málaga (España) 13/07/2017 Concierto del cantante italiano Franco Battiato en la Plaza de Toros de la Malagueta.

Battiato, apóstol de los desencaminados

Texto: Lorena Codes. Fotos: Daniel Pérez/ Teatro Cervantes
Como el advenimiento de un anuncio divino apareció anoche el italiano Franco Battiato sobre el escenario del coso de La Malagueta. Su inconfundible perfil se antojó el de un extraterrestre que llega a un planeta extraño, en un tiempo raro, con un mensaje que en este siglo suena, como poco, a melodía de otra galaxia.
Habló Franco de lo que ya no escriben ni cantan los de ahora, con una profundidad que parecen no soportar los oídos ‘millennials’ (permítase la palabra comodín). ‘Io Chi Sono?’ se preguntó el siciliano en una de sus intervenciones:  “Todo es ilusorio, privado de sustancia./ Todo es vacuidad.”. Una ilusión cargada de significado fue la actuación que tuvo como delicioso aperitivo a Juri Camisasca, encargado de preparar espiritualmente a un auditorio entregado desde el primer minuto. Temas como el enorme ‘Nomadi’ en formato acústico, en el que destacó el piano de Carlo Guaitoli, dispusieron a una plaza que ya tenía preparado los pañuelos blancos.
El compositor de temas como ‘Centro di gravità permanente’ y ‘Bandiera bianca’ decoró su bohemia chaqueta celeste con el aroma de una biznaga malagueña y subió al escenario sus ingentes 72 años, encubiertos bajo la fuerza de una voz celestial, cálida y fresca al unísono. A los pocos minutos había demostrado por qué su carrera es sólida, coherente y profunda. La riqueza de estilos, ritmos y versos sobre los que ha navegado durante medio siglo de carrera son muy contundentes sobre las tablas de un escenario. El cielo y la tierra unidos de una forma ancestral, como ya bailaban en la cueva. El más culto y el más popular, cantando a coro, una condecoración que pocos artistas pueden lucir.
Al ritmo de ‘No time, no space’  la mística se fue apoderando del albero, las agujas se detuvieron y hasta se tiñó el cielo de blanco. Todo quedó bajo una bóveda de quietud y el público, ingrávido, se rindió a la magia. ‘L’ombra della luce’, “la noche, el sueño, cuando no soy consciente, cuando mi camino es incierto, no me abandones nunca”, rezaba el apostol Battiato, bajo la verticalidad de la luz del foco. Vinieron después, entre otras ‘Sui giardini della preesistenza’, la romántica ‘La canzone dei vecchi amante’ y la bellísima ‘La estación de los amores’, que regaló en español: “la estación de los amores viene y va, y los deseos no envejecen a pesar de la edad/ si pienso en cómo he malgastado yo mi tiempo que no volverá, no regresará más”.
Para entonces ya había abducido al auditorio malagueño, pero aún guardaba el viejo torero un par de estoques. El primero, quizá la más hermosa declaración de amor que se haya podido cantar, ‘La cura’. “Te protegeré de los miedos, de las hipocondrías, de los contratiempos que desde hoy encontrarás en tu camino. De las injusticias y de los engaños de tu tiempo, de los fracasos que por tu naturaleza normalmente atraerás. Te aliviaré de los dolores y de tus cambios de humor, de las obsesiones, de tus manías. Superaré las corrientes gravitacionales, el espacio y la luz para no dejarte envejecer.  Y te curarás de todas las enfermedades, porque eres un ser especial, y yo cuidaré de ti.”
Pocas palabras quedaban ya más que el ‘amén’ cuando sorprendió el artista con un par de ases infalibles. ‘E ti viengo a cercare’ (‘Y te vengo a buscar’): “Emanciparme del ensueño de las pasiones, buscar el Uno por encima del Bien y del Mal, ser una imagen divina, de esta realidad.”. Y se dejó encontrar por un público que estaba levantando y bailaba con la letanía, esperando a que lo invitaran a danzar. Se resistió poco el de Sicilia, y dejó que los violines se derritieran con la pasión deVoglio vederti danzare’ para cerrar casi caminando sobre el río de personas que se arremolinó en la primera fila.

Concierto de inicio de gira en España

13.7.2017

1.300 localidades

Franco Battiato voz
Carlo Guaitoli piano
Angelo Privitera teclados y sintetizadores
[Nuovo Quartetto Italiano]
Alessandro Simoncini violín
Luigi Mazza violín
Demetrio Comuzzi viola
Luca Simoncini violonchelo

Calificación: ♠♠♠♠ (sobre cinco).
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