Ernesto Artillo: “Creo que ahora la palabra es más importante que nunca”

Joven talentoso y en crecimiento creativo continuo. Ernesto Artillo es un malagueño en irrefrenable dinámica de ascenso artístico desde la fotografía, los collages, el teatro o la publicidad. Expansivo y cada vez más conceptuado simboliza una rabiosa manera de cromatizar sus ideas en impactantes cuadros de vida, lacerada a veces, exultante las más. Viaja a esos universos estéticos cargado de la maleta/paleta de colores de su paraíso colgado entre el cielo y el mar. Dibuja y piensa. Cada vez más palabras y menos fuegos de artificio. Remanso de estética y pensamiento en estos tiempos de velocidad basura.

Habla de sí mismo con paciente sabiduría. Aquí está el creador que obnubila seguidores de IG. Atraviesa músculados jóvenes con su objetivo de cámara y pergueña a mujeres encerradas en danzas que sueñan con libertad. Esto que tienes ante ti lector no es más que el ejercicio de acercamiento a una sombra. A un pulso imaginativo que desborda y que sigue siendo reclamado por firmas y publicaciones como Dolce & Gabbana, Delpozo, PepeJeans o Harper’s Bazaar. En Málaga ha tenido recientemente su primera exposición particular, en la Escuela de Bellas Artes de San Telmo. Tiene todo el tiempo por delante (de ahí el tuteo del entrevistador). Pero síganlo. Sigan a este chico.

Has trabajado para grandes firmas y diseñadores internacionales, ¿qué es lo más valioso que has aprendido sobre esta industria/arte en este tiempo? A utilizarlos como inspiración pero sobre todo como mecenas, como altavoz internacional de mi propio discurso, que se construye precisamente sobre una encendida discusión entre lo comercial y lo personal. He aprendido que cualquier disciplina, incluida la moda o sus imágenes, se puede convertir en una conceptualización libre y honesta de un sentimiento de amor que además transcienda y por lo tanto sea arte.

¿Qué hay de malagueño en tus creaciones? ¿Y yo diría que cuánto de picassiano? Casi todo. Soy afortunadamente indivisible de mis orígenes y mi niñez, tengo la cabeza amueblada de inumerables imágenes del folclore andaluz gestadas en palcos de tribuna, playas, iglesias y ferias, con lo fuerte que puede ser todo eso en la memoria de un niño sensible… Málaga me ha dado de momento mucho más que yo a ella y desde luego, también a Picasso. Pero pretendo corresponder.

¿Qué papel tiene la danza en tus invenciones? La música es el origen del arte y a mí me la han bailado desde pequeño. He crecido admirando a mi hermana Victoria, una gran bailaora con una escuela de danza propia en el paseo de Sancha. Ella me hizo creer que el arte puede ser una opción real en la vida y que el cuerpo no solo se desea si no que se admira y se escucha. Ahora es ella la que me dice “hermano, todos tus trabajos bailan” y yo le digo “de qué te sorprendes”.

¿Qué te quema y qué te motiva del aparentemente frívolo mundo de la moda? De la moda me horrorizan las tendencias, la repetición de motivos, la falta de decisión propia, la imitación, todo eso me parece de una ordinariez alienante. Me atrae el talento, lo genuino, lo artístico y comunicativo, el espectáculo. La gente peor vestida suelo encontrarla en eventos de moda y la mejor en las inauguraciones de exposiciones o en el teatro, eso da pistas.

Una pregunta muy prosaica pero que seguro te la hacen tus allegados, ¿se puede vivir holgadamente de lo que haces? Sí, sobre todo porque se vive más holgadamente cuando no te cuesta trabajar.

¿Cuál es el escenario, viaje o experiencia más suntuosa por el que has pasado gracias a tu trabajo? La verdad es que tengo un catálogo de experiencias surrealistas bastante divertido, pero creo que la presentación de la portada de Harpers Malasia Arte en Kuala Lumpur es bastante campeona. Prepararon un evento tremendo al que yo llegaba en un BMW customizado con ilustraciones mías después de tres días haciendo el rapero en un hotel de lujo con masaje pre-evento incluido. Pura discreción… A mi llegada, había una recepción en un espacio exterior con violines en directo, copas de champan, modernos malayos extravagantes mezclados con embajadores y demás diplomáticos de la ciudad y todos fotografiándose conmigo como si yo fuese Justin Bieber. Una vez dentro de una galería enorme de techos inmensos presenté mi portada frente a una mayoría de asistentes musulmanes. Mi portada iba sobre el triunfo de la visibilidad de los transexuales en 2016, imagínate el papelón. Lo viví todo como si lo estuviese viendo por la tele, me emborraché muchísimo para poder gestionar aquello.

Trabajando como diseñador pero conceptual, ¿dirías que una imagen es superior a mil palabras? Desde luego que no, creo que la palabra ahora mismo es más necesaria que nunca. Creo que necesitamos certezas y para eso las palabras son más rotundas, las imágenes son muy evocadoras, además vivimos en un momento de sobredosis visual importante. Por eso me interesa cada vez más trabajar con conceptos claros y directos y con textos, para no evocar. Muchas veces es más importante el texto que acompaña a la imagen que he publicado en Instagram que la imagen en sí. Eso a la gente que me sigue le da igual porque no empezaron a seguirme por lo que digo sino por lo que muestro. Pero ahí está mi reto, convencerlos de que empiecen escucharme porque ahora quiero hablar.

En la pequeña conversación que mantuvimos ayer dijiste que querías cambiar de registro y de área de influencia, ¿a dónde dará el salto Ernesto Artillo? Estoy en ello, quiero ahondar más en disciplinas nuevas que ya he empezado a experimentar como el vestuario y la escenografía para danza y teatro. También estoy diseñando los suelos de una casa en Cabo de Gata que está haciendo Álvaro Carrillo que es un malagueño convencido y uno de los arquitectos con más proyección de nuestro país. Esos suelos serán como un collage enorme de cemento y piedra natural. También tengo mucha ganas de seguir trabajando con instalaciones y vídeos y seguir escribiendo nuevas ideas que podrían escenificarse.

Advertí que el teatro ha sido una de las disciplinas en las que más cómodo te habías sentido, ¿es así? ¿por qué? Porque los actores trabajan con su cuerpo, su voz y con la verdad y los directores con sus sentimientos. La experiencia de crear imágenes con ellos es más mucho intensa que con un modelo y un director de producto.

Has trabajado con genios como Josep Font, ¿qué has aprendido de él, si tuviste tiempo de conocerlo? ¿y de otros del mismo calibre? Tuve la suerte de trabajar con él durante cuatro colecciones, lo que más me gustaba era cuando iba al taller y me enseñaba uno a uno los vestidos que estaba haciendo como el artista que te guía por su propia exposición, los levantaba para ver las construcciones que creaba debajo de ellos como buen arquitecto que es. Me gustaba de él que no me quería por lo que yo había hecho hasta el momento sino por lo que podía llegar a hacer.

Si tuvieras que destacar un diseñador de moda en la historia de este género ¿a quién elegirías? ¿Y un artista heterogéneo como tú en el que mirarte, que tengas como ídolo? No tengo diseñadores favoritos, pero John Galliano me ha hecho soñar bastante con sus fantasías y lo sigue haciendo al frente de Margiela. Entre mis últimos descubrimientos de artistas más heterogéneos está el coreógrafo Dimistris Papaioannou, un disparate de buen gusto y contemporaneidad.

¿Qué no haría nunca por ética profesional? Joder a alguien intencionadamente, ni en un set ni como medio para favorecer mi recorrido profesional. No solo por la otra persona sino por mí, digiero muy mal las fricciones y la violencia en general.

¿Qué no te enseñaron en la Facultad de Comunicación que tuviste que aprender pronto? Muchas cosas, ten en cuenta que me dedico a algo bastante alejado de lo que se me presuponía al estudiar Publicidad y RRPP. Pero lo importante es lo que sí que me enseñaron y sobre todo que para mí la universidad fue la entrada a un contexto diferente, favoreció mi libertad social y sexual y luego además salí de allí con un pasaporte a Madrid a través del concurso Versus que convoca anualmente el club de creativos y al que me presentó mi profesor de creatividad Marcial García López. Así que no tengo ninguna queja ni siento ninguna falta.

¿No te da vértigo tu trayectoria? ¿Un sueño por cumplir? Todos, mi carrera todavía no ha empezado, esto ha sido un ensayo.

1Comentario
  • José Luis Rodriguez Arias
    Publicado en 20:28h, 24 octubre Responder

    Sobresaliente. Trasciende su imaginación por encima de palabras, sonidos o colores. Este creador con mayúscula además de Andaluz es un artista universal con los pies en el suelo. Te sigo desde tus inicios y espero seguirte más allá del final. Gracias por manejar con maestría tus recursos creativos pero, sobretodo por hacerlo con sencillez y humildad.
    Un fiel incondicional

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