Camarón en un concierto en Marbella.

El día que Camarón furioso rompió un cajón flamenco en Álora

A finales de los setenta y principios de los 80 Camarón de la Isla era uno de los cantaores más requeridos de la escena musical. Incluso fuera de la puramente tradicional. El de San Fernando estaba inmerso en su recorrido interminable por todos los rincones de Andalucía y España, actuando por doquier, revelándose y atreviéndose con las añejas formas establecidas. En el fragor festivalero de los veranos sucedió un episodio que hace una idea de lo que Camarón sufría y por lo que le escuchamos repetir en más de una ocasión; “creo que la gente todavía no ha sabido entenderme”.

Ocurrió en el pueblo de Álora, de la comarca malagueña del Guadalhorce, patria chica del Canario, del Pena, de Diego el Perote o el más coetáneo Ángel de Álora, pueblo de tradición cantaora y en el que se ha esculpido en la piedra de su empinada orografía, el título de cuna de la malagueña. “En el pueblo estuvo tres veces pero aquel festival se montó en el campo de fútbol -13 junio 1981-. Pasó que los socios de la peña que organizábamos el evento habíamos decidido que no subiría ni un cajón al escenario –ya estaba formada la polémica sobre la supuesta desnaturalización y el maquillaje encubridor del genuino flamenco por este maléfico invento peruano, por cierto importado por Paco de Lucía- y Camarón se presentó con uno. Recuerdo que por la mañana me hicieron una entrevista en RNE y me preguntaron por la incorporación del cajón al flamenco, que si me gustaba la caja y tal, y yo les dije que las únicas cajas que me gustaban eran las del Tío Pepe”. Quien hablaba así era el presidente de la Peña Flamenca de Álora entonces, que entiendo ya tuvo tiempo después de reconciliarse con lo equivocado que estaba.

Camarón empezó a protestar que quería subirla y viendo que no le dejábamos, del cabreo que pilló le pegó dos patadas al cajón y lo rompió. El gitanito, un niño, que iba tocándolo, viéndolo roto, se echó a llorar. ‘No te preocupes que cuando volvamos a la Isla te compro tres’, le dijo. Y nada, salió sólo con una guitarrita como nosotros queríamos. Y se pegó una pechá de cantar mu grande. Antes de empezar recuerdo que dijo que salía a actuar cabreao por culpa de Borregón, refiriéndose a mi”, reafirma, Andrés Borrego, ex presidente de la Peña Flamenca de Álora, una de las pocas personas en el mundo que ha presenciado un ataque de ira del isleño, algo insólito en su personalidad.

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