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Coachella entre olivos: El trovo improvisado de Villanueva de Tapia, prehistoria del rap

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Había raciones de chivo a 5 euros y señoras con bata de coloridos lunares que las cocinaban a tu vera. La desmercantilización del Burning Man me daba risa. Los niños gritaban y saltaban al lado del escenario. El glamour de Starlite no tenía nada que ver con el elegante sombrero que un fornido cubano de bigotes precoloniales hacía gala en las primeras filas. Estaba la guayabera del otro cubano que tocaba y rimaba en combinación con la guayabera del paisano de Tapia. Podíamos estar en Santiago o en Guantánamo (cerca quedaba la cárcel de inmigrantes de Archidona).

Todo el pueblo estaba en la calle. Sonaba Cuba por las costuras del folclore. Había un ilustre cantante de verdiales en la grada. Desde la plaza de la iglesia donde se había colocado el escenario hasta casi el hotel más lujoso de España, la Bobadilla había un rastro de criaturas que con más o menos atención atendían a un canto ancestral, campesino; el trovo.

El coche me llevó solo tras una luna llena que alumbraba el camino como si fuésemos por el desierto de Nevada en busca del fuego. Buscábamos un Coachella entre olivos. Mejor que en la california de Indio, con los viñedos de Mollina y Cartaojal a la izquierda, el antiguo y desprestigiado Napa Valley andaluz.

Anoche los siglos de historia común entre España y Latinoamerica se fijaron en una misma encrucijada, en un festival digno de ser un Gnauoua de Essaouira agarrado a los dólmenes que miran la Peña de los Enamorados. La décima del rondeño Vicente Espinel como clave de bóveda. Quizá en el kilómetro cero del primer beso encerrado en el Romance de Abindarráez y la bella Jarifa; Villanueva de Tapia, la patria del prehistórico rapero, Gerardo Páez ‘El carpintero’. El sitio donde se cumplía el 18 Festival Internacional de Cante de Poetas.

El amor conquista todas las cosas, démosle paso al amor (Virgilio). El hombre, Gerardo, que sabe que los versos improvisados enamoran igual que matan en sus controversias. Como aquella vez tras la guerra y aquel fraseo mortal:  “Yo sé que tú tienes fama y te quieres reír de mí. Pero todavía me queda otra trama, de la noche que dormí, con tu mujer en tu cama”. Me acuerdo de Tupac y Notorius Big, otros troveros víctimas de la poesía.

Festival Internacional de Cante de Poetas no figura en las listas de influencers del país. Ni tiene una buena foto con su reconstruida iglesia de ladrillo visto tras el escenario. No es demasiado instagrameable pero debe figurar entre las joyas más valiosas del patrimonio cultural musical y literario del continente y puente indisoluble de lo que un día fue la misma tierra, España e Hispanoamérica. Sólo le hace falta que algún cool hunter la señale como bendecida por los indies de clase media y voto cautivo del PP. Huelen a venezolanas estas tierras por contra. Bendito sabor del ron que nada pervierte.

Merced a ese mestizaje de préstamos, musicales y literarios se forma un guirigay digno de unos carnavales de Cai, pues es el romance improvisado, la décima y el casi fandango flamenco el que fluye de tierra a orilla, del Caribe a la Cortina del Muelle del Piyayo. Del Malecón a La Alpujarra morisca. Creando un puchero que sabe riquísimo, como el chivo que da la bienvenida a este pueblo montuno y es símbolo de la locura y la libertad. Estaba San Juan de Puerto Rico presente, por pantalones, y Panamá con una trovadora excelentísima en voz e ingenio acompañada por José Augusto Broce, que parecía un grumete de Colón descubriendo puentes de guitarra comunes desde su mejoranera.

¿Quién me invita a Villanueva de Tapia el año que viene? Hay descubrimientos que llegan con la mayoría de edad (18 ediciones llevan) pero más vale tarde que nunca. Dejé al cubano de grandes bigotes y sombrero de ala ancha recitando improvisaciones sobre el escenario al ritmo del violín, ¿del tres o era el cuatro? Que más da si sonaba maragato. Había visto al Civil, con el Caco y los Poetas del Genil, la plaza rellena de abuelos como pintados, niños que juegan como alados duendecillos de la inspiración. La alcaldesa bailando con el otro cubano, la luna de la Bella Jarifa derramando su miel de vino dulzón.

Más info en https://las4esquinas.com/el-festival-de-cante-de-poetas-de-villanueva-de-tapia-celebra-su-mayoria-de-edad/

 

 

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