Entre dos aguas.

Isaki Lacuesta dibuja el alma herida de la Andalucía más pobre

Tengo tatuadas algunas imágenes de ‘Entre dos aguas’ en la memoria para siempre. Con el tiempo creo que las películas que nos han gustado se reducen a fogonazos. Quizás formados a su vez de miles de palabras. Yo tengo dos puñales de sensación clavados en el fondo de mi alma de andaluz tras este trabajo de Isaki Lacuesta; uno, el de la certeza de que esta tierra tiene una maldición de progreso igual que está ungida de una bendición de alegría y esperanza. Y dos, que es solidaria y a la vez trágica. Es un puro contraste, vaya.

Como ocurre muchas veces en la historia del cine, alguien que no pisa habitualmente la tierra que graba tiende a ver mejor el bosque se le presenta ante los ojos. Lacuesta me parece que ha conseguido algo muy difícil, superar el viejo anatema de que segundas partes nunca fueron buenas si a esta película se le puede considerar una continuación de La Leyenda del Tiempo.

El director catalán -otra paradoja geográfica- capta como se ha podido ver en pocas ocasiones la realidad, más híperrealista de lo que viene a ser ese litoral de Cádiz que sin ser San Fernando parte del Campo de Gibraltar es una continuación de cierto modus vivendi, muy de cara al mar y viéndolas venir como se puede.

Los dos hermanos protagonistas de esta película trasladan con una sensación de documental ficcionado unas salvajes maneras de vivir de la clase baja andaluza de este territorio. Salvaje y a la vez con muchas dosis de ternura y solidaridad que se pierden en otras clases sociales superiores. Este hampa, se escribe con tinta de drama pero vive en tono de comedia histriónica y hasta sabe intuir que hay otros al otro lado del mundo que están en las mismas fatiguitas que ellos.

Lacuesta contrasta la vida de dos hermanos que representan uno; el camino de lo legal (más sacrificado y necesario de disciplina) y otro el de la vida a flor de piel (hay mucho tatuaje) y para el que la cárcel es la amenaza a su vida sobre el alambre. El mundo del narco es la tentación para este último. Aunque se resiste a duras penas porque tiene una familia con la que está esperanzado en volver.

Las imágenes impagables son las del hermano militar recogiendo una bandera española antes de su partida a una misión peligrosa (su humilde sueño es montar una panadería cuando lo retiren). Él personifica esa carne de cañón del mundo que defiende los derechos y privilegios de los más ricos, que los mandan a esas guerras. La otra es la del resistente hermano díscolo, que marisquea sobre el fango de la marisma bajo un sol inclemente que hiera la mirada, doblado por el lomo durante horas, para hacerse con unos cuantos euros y no exponer a sus hijas a quedarse sin un padre que se le juegue en una narco-lancha.

El flamenco aunque suena en la banda sonora de manera muy suave es la textura y el sustrato de todo el metraje.

Título Original: Entre dos aguas
Director: Isaki Lacuesta
Año: 2018
Nacionalidad: España
Idioma: Español
Duración: 135 min.
Género: Drama
Intérpretes: Israel Gómez Romero, Francisco José Gómez Romero, Rocío Rendón, Yolanda Carmona, Lorrein Galea, Manuel González del Tanago.

Calificación: ♠♠♠♠ (sobre cinco).

 

No hay comentarios

Publicar un comentario