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Antonio Rey hace más flamenco a Richard Bona

FOTO: Paco Lobato.

Cuando terminó el concierto, el amigo que tenía sentado a mi izquierda me rectificó: “no es, ‘qué grande Richard Bona’, qué grandes los dos”. Y estaba precisándome bien. El Teatro Cervantes de Málaga vivió la noche del 1 de julio de 2019 un encuentro para el recuerdo por lo atípico y lo prodigioso en aras de dos portentos de la música; el guitarrista madrileño afincado en Jerez, Antonio Rey y el polifacético camerunés más internacional, el mencionado Richard Bona, que se puso de lado en la noche de forma muy generosa.

No hay nada que reprochar a este encuentro musical que nos regala al africano cantando sobre bases rítmicas de fiesta las más de las veces. Quizá  eso, exactamente, sea lo menos elogiable de este encuentro del flamenco, la música tradicional africana y los ritmos jazzeros-pop, que abusa del campo de los tangos, rumbas y bulerías para esa fusión con cierto efectismo. Es el único pero porque en la noche del lunes brilló especialmente el toque de Antonio Rey que dijo a más de media entrada del coliseo malacitano que el flamenco es una música tan valiosa como la que más. Qué limpio y qué brillante estuvo. Los iluminados ojos de Richard Bona en cada fraseo del guitarrista flamenco lo atestiguaban. En lo jondo hay una escuela infinita y preciosista y que es mestiza de nativitate: el flamenco es gitano, es gachó, es quizá también moro y es con muchas más certezas negro.

Merece especial mención el baile de Daniel Navarro, secundario de lujo, que sin abusar del braceo, mostró unos pies primorosos y un rollo cercano al claqué que embaucó al público en las mejores ovaciones de la noche. ¿Qué le ocurre a los programadores de flamenco de Sevilla o de Jerez que no han ofrecido ya un espectáculo en solitario a este pedazo de bailaor? Vaya usted a saber. Quizá es que es cordobés y no lleva el peso del falso triángulo mágico en su DNI.

Mara Rey, por su parte, puso el quejío gitano más reconocible y racial. La anécdota de la noche la protagonizó ella cuando le espetó a Bona, “qué te gustan los caracoles con tomate y una barra de pan”, ante lo que lo que todo el mundo rió. Igual que luego Bona contó sus surrealista salidas a la calle por Brooklyn con la madrileña en pijama… Este buen rollo reinó sobre todo y eso se trasladó al patio de butacas que lo gozó. Y eso supuso que Bona acabara pegándose una pataíta por bulerías de Minta.

Ciclo Terral 2019

Richard Bona bajo
Antonio Rey guitarra
Paco Vega percusión
Mara Rey voz
Thoma Potiron violín
Daniel Navarro bailarín

Calificación: ♠♠♠♠ (sobre cinco).

 

 

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