La Tremendita.

Ellos dicen Rosalía, yo digo Rosario (la Tremendita)

(Foto Rubén Portillo)

Tiene La Tremendita una manera de estar en artista. Unas ganas de gamberrear con la música que contagian. Es forma y contenido, una estética y una orquesta completa, lo tiene todo. El pasado viernes en Vélez Málaga la cantaora sevillana nos regaló una noche mágica donde hizo honor a las postrimerías del centenario Juan Breva con un recital que partiendo de clásicos y formas ortodoxas se mostró fresco y desenfadado. Ella es la verdadera revolución del flamenco, no la del trap, por eso cuando unos dicen Rosalía (flamenca que me encanta incluso cuando cogió altura) uno tiende a decir Rosario.

Salió a la escena La Tremenda haciendo el paseillo entre el público para recordar de dónde viene el flamenco, de su gente, del pueblo. Lo hizo cargada con su música. La que también le dieron el Tobalo, Joselito Acedo y su hermano (ojo a su cante, Joselito el Tremendo), que pusieron colores en la noche radiante de luces y luna llena del Cerro de San Cristóbal con toda la Axarquía por testigo, donde con un audiorio lleno (no ayuda igualmente al flamenco el gratis total) y más familia en la grada revolvió los corazones en miel sobre hojuelas.

Ahora los millenials lo llaman ‘buena vibra’ hogaño tener age, pellizco, duende, la Tremendita lo tiene. Arrancó con esa vibra en su bajada de la grada con un pregón que se fue al macho de la seguiriya en su estilo diferente de presentarse. Por soleá le salió lo trianera que es, como sus compinches. Tuvo en cuenta que en Vélez tuvo amores y tiene amigos y los abandolaos sui generis que presentó después seguían sabiendo a moscatel y verdial del escenario que tenía a sus espaldas. Tocó la percusión, como igual hace con el bajo o la guitarra eléctrica, en unas alegrías que demostraron que está pasada de compás.

Se asomó con mucho gusto y tocando mucho el corazón en la zambra de Pepe Pinto y luego en una milonga, lanzando un mensaje a navegantes; tiene afición y sabe que todo proviene de la diversidad, de la mezcla. Para sellar una comunión muy especial con el público se empleó por tangos y en uno de sus estribillos más celebrados se fue yendo no sin en la propina acordarse de los dos grandes genios clásicos del medio siglo pasado; Camarón y Morente. En un gesto precioso de asimilación de escuelas.

Festival Acompasao. Vélez Málaga.

300 personas.

Calificación: ♠♠♠♠ (sobre cinco).

 

No hay comentarios

Publicar un comentario