Joker.

Joker y su parecido razonable con Taxi Driver

Llevo varios días rumiando qué escribir de ‘Joker’ que no se haya dicho ya y pienso que quizá no debiera tener ninguna ambición más de regalarle aún más piropos de los merecidos. Desde mi humilde punto de vista es clara candidata al Oscar a la Mejor Película si ‘El irlandés’ de Martin Scorsese se lo permite, precisamente pero me llamó mucho la atención sus muchos parecidos a ‘Taxi Driver’, sin desmerecerla por ello.

Supongo, curiosamente, que el director italoamericano de aquella no se refería a este personaje de Marvel cuando criticó el cine de entretenimiento en un discurso reciente y polémico. Joker no es para nada una película tópica de esas, aunque el personaje pueda confundirse con el malo de Batman, podría ser una peli de culto perfectamente aunque su fácil lectura superficial -que no las muchas profundas- no le regalen esa exclusividad que sí tuvo Taxi Driver, una cinta de la que bebe claramente.

Es cierto que Joker es un antihéroe con el que puedes congraciarte pese a su venganza violenta del mundo que le ha tratado con la punta del pie. Como en su día el arrebato psicópata de Travis en Taxi Driver nos hizo empatizar algo con un ex combatiente de Vietnam abandonado a su suerte en las salvajes calles de Nueva York. En este caso el paralelismo se crea con un enfermo mental que se dedica a hacer reír a la gente vestido de payaso y cuyo padre real es un político que abusó del poder que tenía sobre su madre, empleada del hogar en el pasado de aquel. Todo un drama su historia. Ambos escribirán una especie de diario. Otra similitud.

Otro célebre loco por la violencia que le rodea Martin Sheen en Apocalypsis Now recuerda a este Joker cuando comete su primer crimen y baila algo parecido a unas posturas de artes marciales. Por lo visto fue una improvisación de Phoenix.

Pero fue una escena clónica la que me hizo acordarme del famoso Travis que escribió Paul Schrader. Y es cuando tirado en el suelo Joker ha acabado sangrientamente con la vida de un compañero que era todo un personaje deleznable. Ahí le salva la vida a otro ex compañero de trabajo enano, con el que se congracia por ser otro apartado, otro incomprendido y era un símil de la adolescente prostituta que quiere salvar Travis. Allí tumbados en el suelo los dos rociados de sangre de sus víctimas vi claro la fuente de la que había bebido Todd Phillips.

Dicho todo esto, el apocalipsis político también estaba de fondo en ambas y en la realidad del momento de entonces y de ahora. Personajes sin escrúpulos escalan en ambos casos al poder y se postulan con gran apoyo del pueblo. Ambos podrían ser fulminados por estos antihéroes por diferentes motivos. Al espectador le queda distinguir si en tanto tiempo después de aquella hemos cambiado algo en lo que al rumbo de la humanidad se refiere. Gracias al cine de aquel inolvidable Robert de Niro viene este grandioso Joaquín Phoenix.

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