Anatomía de algo más que un dandy

Cualquiera que haya ejercido el periodismo sabe que Francisco Umbral era uno de los dioses más divertidos a los que adorar. Pocos como él a la hora de repartir y luego acariciar. Un dios igualmente para un millón de lectores durante muchos años. Una plusmarca que ya no tiene nadie y sobre la que se edifica parte de la justificada oportunidad del documental ‘Anatomía de un dandy’.

Cuando era universitario comencé a leer el periódico El Mundo por los libros que traía aparejados y por las contras de aquel extraño literato, medio punki, medio refinado poeta con fular.

Yo entonces ya saboreaba de su escritura ese halo macarra, bohemio y trasnochador que tanto ha gustado en su perfecta sintonía con la decadente aristocracia y el poder. Nadie ha sabido nunca exactamente si Umbral era de izquierdas o un poco de derechas, atributo fundamental del columnista. Que era síntoma de su insobornable libertad. Tampoco se ha sabido antes de este trabajo cinematográfico mucho de su vida familiar y sí más de su lado extrovertido con lo mucho de televisivo. Siendo como era una especie de Warhol noctívago venido del frío Valladolid.

Precisamente a él fue a uno de los pocos del establishment de la cultura nacional al que le leí piropear abiertamente a Almodóvar cuando el manchego sólo recibía críticas allá por los finales de los noventa. Tenía a la calle y a la modernidad de su parte y por bandera.

Y sin irme mucho más por las ramas, me parece que el documental magistral, maravilloso, certero y tierno que ahora presentan en Filmin; Charlie Arnaiz y Alberto Ortega arroja mucha luz sobre el interior del personaje. Sobre la persona. Sobre el niño sin padre (bien rescatado por Manuel Jabois) y el padre que se quedó sin hijo. Incluso sobre la sufridora compañera de un dandy al que le perdían las mujeres.

Hay un fragmento de audios con su hijo, Pincho, en el que fantasean con una especie de cuento surrealista sobre una nube de tomate, y en el que el niño le sigue con más ingenio todavía y que para mí es lo más emocionante de toda la hora y media. Por lo auténtico.

Ahí aparece un Umbral desconocido para el público, un corazón latiendo en la mano y que luego se hará añicos por la leucemia mortal que le arrebata lo que más quería. Es el Umbral que asoma en ‘Mortal y rosa’, su libro más celebrado.

Se sabe, a partir de esta ‘Anatomía de un dandy’, que su origen humilde le disparó hasta el histrionismo su devoción por el dinero y por el «hablar de sus libros». Y son algunos amigos célebres como Raúl del Pozo los que van a contar cómo fardaba vulgarmente de ello igual que se relata cómo se lo robó al País, Pedro J. Ramírez o cómo celebró como si de un partido de fútbol se tratase el Premio Cervantes. «Hemos ganado 6 a 4 o 4 a 6».

El documental es algo largo pero abraza muy bien toda su carrera profesional con la personal, tiene una calidad de imágenes inusitada y un trabajo de buceo profundísimo en archivos de todo tipo y entrevistados, igual que unos efectos especiales que hasta ahora parecieran que no eran cosa de la glosa de escritores. Aquí se presenta, sin duda, un candidato a Mejor Documental de los Goya de 2022, seguro.

Título original; Anatomía de un Dandy. Año; 2020. Duración; 90 minutos. País; España. Dirección; Charlie Arnaiz y Alberto Ortega; Guion; Óscar García Blesa, Emilio González, Álvaro Giménez Sarmiento. Fotografía; Luis Ángel Pérez. Reparto Documental, (Voz: Aitana Sánchez Gijón) (intervenciones de: Francisco Umbral, María España Suárez, Raúl del Pozo, Juan Cruz, Manuel Vicent, Manuel Jabois, Pedro J. Ramírez, Manu Llorente, Ramoncín). Productora; Por amor al arte Producciones S.L, Malvalanda, Dadá Films & Entertainment, Televisión Española (TVE) Género; Documental/ biográfico, periodismo, literatura.

Calificación: ♠♠♠♠ (sobre cinco).

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