El (f)actor protagonista en ‘El padre’, ‘Nomadland’ y ‘Otra ronda’

Van a coincidir, están coincidiendo en cartelera estos días, tres películas que merecen todos los honores. Se trata de ‘El padre’ de Florian Zeller, ‘Nomadland’ de Chloé Zhao y ‘Otra ronda’ de Thomas Vinterberg. Los dos primeros pueden catalogarse como directores jóvenes y en común todos ellos tienen el sello europeo y otras cuantas cosas más que tienen que ver con el buen cine de siempre. Por ejemplo, apoyarse en grandes actores e interpretaciones muy exigentes.

A pesar de que el cine de pantalla grande está viviendo desde hace décadas una muerte anunciada, hay directores, salas y festivales que se empeñan en decirnos que todavía hay esperanzas, que el entretenimiento no lo es todo. Estos tres casos son un buen ejemplo de dos directores continentales de nativitate y una directora china a la que Cannes le ha dado el espaldarazo definitivo.

Con la pandemia las salas son un auténtico poema (dramático) pero a pesar de ello, la calidad de estas cintas no exterioriza el que la industria se haya tambaleado. Y menos la de las películas que redundan en las buenas interpretaciones, en unos textos cuidados y en unas tramas que son más profundas y conmovedoras a años luz de lo que Hollywood viene sosteniendo en estos años.

En el caso de ‘El padre’, el director francés se apoya en una magistral interpretación de Anthony Hopkins, que para hacer de loco o trastornado no tiene rival en el planeta. En este caso, la cuestión es muy espinosa porque se trata de representar el Alzheimer y sus consecuencias en nuestros mayores. Zeiller lo borda con una manera muy teatral, sin aspavientos, ni alharacas, con contención pero destreza.

Ese tono teatral, o de apoyo en los diálogos y los silencios tiene también en ‘Nomadland’ su fuerte. Si bien la película de la directora china, criada en Inglaterra, también se beneficia de unos paisajes que riman con la aridez e introversión de la protagonista, el León de Oro recayó en este trabajo por el trabajo de una actriz Frances McDormand que pasa por un estado de gracia indisimulable. Cannes casi siempre tuvo buen gusto.

Esta obra dramática contemporánea es una especie de western moderno, en la que se canta a la libertad, a la soledad elegida y se pone de manifiesto muchos de los síntomas de la inhumanidad de nuestra sociedad. A la vez que ensalza la heroica resistencia de algunas minorías nómadas a la sodomita globalización.

Por último, ‘Otra ronda’, es otra entrega del ‘Dogmático’ danés Thomas Vinterberg que como hizo magistralmente en La Caza vuelve a usar la educación de los jóvenes como telón de fondo. También en este caso vuelve a tirar de Mads Mikkelsen que nos recuerda que la escuela interpretativa nórdica es un filón.

En resumen, no dejen de ir al cine en estas semanas. El mejor cine posible les espera y estas historias están ahí para recordarnos que no estamos solos en nuestras dudas, en nuestras cuitas y en nuestras ganas de seguir disfrutando de la magia de la pantalla grande.

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