Farruquito, casi igual que Michael Jackson

Ficha artística

Farruquito – Farruquito
XXVI Festival de Jerez. Teatro Villamarta. 26 febrero 2022
Baile: Farruquito, Pepe Torres, Karime Amaya, El Moreno
Cante: Mari Vizárraga, Ezequiel Montoya y María Mezcle
Guitarra: Manuel Valencia
Percusión: Paco Vega
Flauta: Juan Parrilla
Bajo: Julián Heredia
Fecha: 26 de febrero de 2022

Aforo: Lleno.

Calificación; ***

Escribir bien de Farruquito es bastante fácil y agradecido. Basta con aludir a todos los tópicos imaginables y manoseados del flamenco, administrárselos en varios párrafos y salir indemne. Sin embargo, al probablemente mejor bailaor de un tipo de flamenco clásico, lo que mejor le venga no es dorarle la píldora con topicazos y sí reconocerle que al tiempo de encandilar, impactar e iluminar también vuelve a fallar en algunas cuestiones escénicas que de mejorarse elevarían su figura a la de algo más. Debe dejarse asesorar artísticamente en los montajes, reitero.

En el caso del nieto de Farruco, los elementos escenográficos que maneja son demasiado evidentes y en el arte la evidencia es el peor enemigo (al comenzar el espectáculo y ver una mesa grande le advertí a mi compañera de al lado que terminaría bailando sobre ella como así fue).

La lectura sensiblera de sus trasuntos arguméntales son la familia y la herencia artística, el amor pasional y la dureza de la vida, que en su caso es de dominio público con la dureza con la que se le ha tratado. Nada más y nada menos. Pero es que dependiendo de cómo se adorne todo esto podemos pasar de un ejercicio de honestidad a un ejercicio metafísico. Y creo que en el arte se debe ser ambicioso.

Hay que decir que Farruquito no esconde desde hace tiempo sus accesos de megalomanía a lo Michael Jackson en esta nueva interpretación personal de su repertorio, pero en los juegos de luces y vestuario al contrario de con Michael que siempre eran vanguardia en su caso resultan vintage. Así como su inevitable tendencia a no decaer en la tensión dramática ni en los decibelios. Debe mirárselo.

Muy solvente fue la participación como secundario del bailaor Pepe Torres, aunque redundó en el mismo clasicismo de todo el espectáculo y tampoco aportó mucho efecto el baile de Karime Amaya. Quizá la flauta de Bernardo Parrilla y la guitarra de Manuel Valencia sí le dieron los colores y la laboriosidad desarrollada por sus pies primorosos. Fueron variedad y sustento. Así como las voces de Ezequiel y María Mezcle, que fueron melodía por la a menudo chillona voz de Mari Vizárraga, que confundía arrebato con desparrame.
Sus pies, los de Farruquito, son los más veloces, ágiles y limpios jamás vistos y sus brazos siempre aparecen cortantes como cuchillos. Su cuerpo está fabricado para el baile, es menudo y versátil como un junco. Y luego a diferencia de todos los bailaores luce esa sonrisa única. Esa sonrisa que solo tienen los grandes cuando disfrutan generando arte. No tiene comparación en calidad, calidez, simbología y carisma y a la vez sigue teniendo techo hacia el que crecer.

A Farruquito no vale con decirle que abarrotó el teatro de incondicionales y que su baile es pureza, que hizo una soleá majestuosa y supo a rancio por seguiriyas. Farruquito también es un bailarín y de no tener en su mente el enorme peso de la sangre y la tradición quizá un día podría haberle hablado de tú a su admirado Michael Jackson. Todavía es joven para hacerlo. Esperemos y disfrutémosle mientras tanto con sus errores y sus aciertos.

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